martes, 10 de noviembre de 2009 0:00
por
macarey
Un banco
A veces me enfado con la puñetera suerte, con la mala estrella que fastidia a quien no debe ser lastimado. Cuando me toca a mí no me importa tanto, me lo tomo como algo natural, no me sorprende nada ya porque nada espero, así de sencillo y de claro, me jode, me desmorona, grito, lloro, pero no me sorprende y lo tengo fatalmente asumido, por eso, como en otros temas, pienso que a los demás no les va a ocurrir. Que la suerte, que el sueño, que la felicidad, sea lo que sea lo que cada uno deseé, os va a llegar, un día, de repente, a la vuelta de esa esquina a la que estáis ahora llegando, o en esa otra en la que os encontrareis el día menos pensado, y yo me sentiré feliz por veros felices. Sé que suena falso, me da igual, no voy a cambiar, ya es tarde y no tengo motivos para decir lo que no sienta de verdad. Soy simple, simplona y no me avergüenzo ya de casi nada.
Ayer le comenté a mi amiga, que me veo de viejecita sentada en un banco de un parque, de un parque muy concreto y al que puedo ir pocas veces, pues me veo en ese parque, sentada con mis imaginarios nietos, adivina si los tendré o no, pero yo me imagino con ellos, y mientras juegan, charlo con alguien que está también allí con sus nietos y sé que sólo es un sueño, sin sentido, sin pies ni cabeza para nadie, pero hoy por hoy es lo único de mi futuro que me gusta imaginar.
Un banco, unos niños jugando, dos personas conversando sobre sus nietos y nada más.
El sueño imaginario, tiene su intríngulis, no es una vocación de viejecita ni de abuela, no, tiene un ingrediente secreto, un anhelo muy pobre, pero es el único que me permito, pese a no creer en que ni ese sueño se cumpla.
Dicen, o decimos, que los gallegos somos pobres hasta para pedir. No es por ser gallega, es por ser yo, y yo ya no me atrevo a pedir nada, es tontería. La verdad es que estoy cansada, la casa manga por hombro, mi sonrisa anda algo esquiva y me da igual. ¿Síndrome del nido vacío? No lo sé. En todo caso, medio vacío, de vacío nada de nada.
De todas formas, ya no me importa tampoco el estar atada, el no poder salir, ni ir, total ¿a dónde? ¿dónde se está mejor que encerrada en casita todo el fin de semana? ¿en un banco de un parque? sí, pero mejor que no llueva, o ni eso.