jueves, 10 de septiembre de 2009 18:20
por
macarey
Ese olor
En un vaso vacío se escanciaba
un amargo café, sabor poeta,
sobre el blanco del fondo porcelana
el azúcar lo pone con sus letras.
Sus bastones de pan de madrugada,
sus misterios de luz, que le platean,
en el fondo del ojo reflejadas
las esquirlas de luz que el mar le deja.
Paseando reposa su mirada
va subiendo peldaños de escaleras
caracolas, peldaños que se enredan,
espirales, caminos, madrugadas.
En el humo parece que se aclara
la figura del verso del poeta,
las salinas sin sal de aguas saladas,
los sonidos del mimbre que gotea.
Un perfume, temor de oler, le habla
del perfume que huele sin presencia,
que descubre la huella que se deja
donde huele el perfume que delata.
Aguaceros de aguas marineras,
esplendor de las aguas en sus aguas,
en estanques aljibes de aguas claras
se acurruca a dormir la luna llena.
Es un baile de luz de luna y agua,
que se mecen sin ser nunca acunados,
en el circulo blanco van trazando
esa estela de fuga de su danza.
Cuadraturas del ser que no se cuadra
laberintos sin hilos que nos llevan
a la intriga del fondo del poema
bajo olivos al sol del no olvidado.
El fulgor que de pronto se le escapa,
atraviesa el vacío, llama al viento;
resplandece, su piel perfuma el aire
de ese olor a jazmín de cuerpo verso.
C. R. C. (10-09-09)