sábado, 01 de agosto de 2009 18:16
por
macarey
Perdidas y ganancias
Llegué a casa hace una hora de esa comida rara, muy rara. Todo fue bien, es más, fue más bien de lo que se podía esperar. Era como si no hubiese pasado el tiempo. Allí sentados en torno a la misma mesa, comiendo y charlando. A mi izquierda mi hijo, enfrente mi hija y su novio, mi madre y mi ex suegra. A mi derecha, mi ex y su tío.
Hicimos fotos. No se tocó para nada el tema de discordia de la semana pasada. Todo fue tan natural y sencillo como si no hubiese pasado el tiempo y la última comida así, todos juntos, tan pocos y tan cara a cara, hubiese sido la semana pasada.
Sé que mis hijos están contentos. El ver hoy sus caras compensa de todo.
Me siento rara, muy rara, pero satisfecha por ellos. Sobre todo por mi hija. Hoy ella nos tuvo a todos a su lado. A nosotros y a su novio. Vale la pena saber perder, lo importante es lo que se gana a la larga. Hoy ha sido un buen día para todos. No curan las heridas. No da marcha atrás el tiempo. No hay nada más que la extraña sensación que tengo. Una sensación rara, muy rara, pero agradable.
Creo que para todos fue igual. Nunca hubo un hacha de guerra levantada pero hoy sí hubo una pipa de la paz. Fumar sólo fumé yo, un par de cigarrillos, no son ellos los que me dieron esta rara paz.