domingo, 19 de julio de 2009 21:35
por
macarey
Del absurdo
La complicada estructura interior de sus motivaciones para hacer o dejar de hacer lo que, como ahora, algo dentro le impelía a hacerlo, para después deshacerlo, lo había medio vislumbrado leyendo sorprendida el fabulado hervor interior de alguien como ella en perpetúa búsqueda de la desnudez de sí misma. Amor, cuantas tonterías se hacen en tu nombre, y aún sabiéndonos tontos, consentimos en claudicar ante ti sin osar llevarte la contraria. Consecuencia, daño colateral le llamarían otros, es el total dejar de hacer por no llamar la atención del motivo del no hacer. Amor, amor, tuyo es el secreto motivo de tanta absurda merienda interior, de tanto devaneo de sesos. Luego, luego será tarde para rehacer lo no hecho, luego el Amor se burlará de nuevo con sonrisa comprensiva, con una muda interrogación en sus ojos ciegos: ¿merece la pena tanto por tan poco a cambio? ¿merezco la pena sabiendo que por mí lo perderás todo? Ni el mismo Amor cree merecer lo que por él se entrega. Surge entonces una nueva interrogante: ¿Alguna vez se habrá el Amor enamorado?
Por ti acallo mis impulsos,
por ti me escondo y por ti me callo,
por ti me alejo de cualquier contacto,
por ti, por no provocar tu duda ni tu celo,
por no remediar lo sin culpa hecho,
por no pensarme infiel aún sin tener derechos,
por no ser yo nadie y ser tú mi todo,
por no ser jamás y por serlo siempre,
tu motivo no soy y tú eres el mío,
por haberte entregado mi cariño,
por haberte entregado mis palabras,
por haberte entregado mis silencios,
sin pedírmelo tú que me entregara.
No comprendo mi absurdo entendimiento,
pero dentro de mí algo me manda,
algo me grita y acalla mis palabras,
algo me obliga a ser tan sólo tuya,
tuya en pensamiento, en voz y en letra,
a solas con mi misma y a ti entregada.
C. R. C. (19-07-09)