Y quiso hablar y no supo callarse

y habló de más callándoselo todo

y oscureció la luz quedando ciego

y entre tinieblas  hablaba y alumbraba.

 

Se auto imputó el no necesitarla

se cercenó  la mano que manaba

se encalleció reptando  hasta sangrarse

se averiguó vertiéndola y engendrándola.

 

Y al no poder con ella y a ella negarse

se sepultó en muerte por matarla

y señoreándole  debajo de la tierra

fue poesía su pútrida mondada.

 

C. R. C. (02-05-09)