Lo que más me gusta de una persona son sus ojos. Las miradas lo dicen todo sin decir ni una palabra. Las hay picaras, airadas, altivas, inquisitivas. Hay miradas que sonríen y otras tristes pese a sonreír los labios. Hay miradas que inspiran confianza. Hay tantas miradas. Hay miradas acuosas, vidriosas, miradas de pez, frías como el agua. Hay miradas ardientes, libidinosas, miradas de fauno, calientes sin llama. Hay miradas encorsetadas, protocolarias, miradas flemáticas, cilicios las guardan. Hay miradas ingenuas, ilusas, miradas de asombro, felices miradas. Hay miradas cuchillos, hirientes, miradas de rayo, fulminan y matan. Hay miradas opacas, ausentes, miradas perdidas, muerte en la mirada. Hay miradas cariño, caricia, miradas ternura, comprenden y abrazan. Hay miradas muralla, frontera, miradas stop, prohibida la entrada. Hay miradas ventanas, cristales, miradas balcones, que no ocultan nada. Hay miradas que son una suplica. Hay miradas que son una estafa. Hay miradas de ciego que pueden ver todo sin ver su mirada. Hay miradas pregunta que buscan la respuesta en otra mirada. Hay miradas que estudian y estudian y que nunca  se aprenden la letra callada. Hay miradas que sólo se miran la pupila de la propia mirada. Hay miradas de locos, de cuerdos, que se pueden intercambiar las miradas. Hay miradas que miran de frente. Hay miradas que ocultan mirada. Hay miradas que mojan sin lagrimas. Hay miradas que miran la nuestra, ¿qué descubren en nuestra mirada?