viernes, 03 de abril de 2009 14:41
por
macarey
Raquel
Iba a empezar a escribir sobre una frase que siempre escuché y que por tanto escucharla me negué a llevar a la practica. En primer lugar las dos primeras palabras son incompatibles, la segunda niega a la primera, niega su esencia. Si se hace lo segundo no se puede hacer lo primero. El final de la frase tiene tintes proféticos, pero las profecías son profecías, pura cábala. El aleteo de la mariposa puede ser originado por las dos primeras palabras, el efecto dominó que ellas provocan puede ser el causante de que la profecía se cumpla. Todo se contagia. Contagiar no se contagia la buena salud. El contagio es cosa de virus, bacterias y similares. Nubes tóxicas nos nublan la visión. Y la profecía se cumple en ambos sentidos. Nos intoxicamos. Nos mutamos. Nos vacunamos contra la salud.
En esas estaba, cuando me vino a la memoria una escena ocurrida hace años. Una tarde de verano. Un sacerdote con habito. Un encuentro familiar. Unos recuerdos del sacerdote y su prima. Un canto a dos voces. ¿No tiene nada que ver la frase con el recuerdo? Veamos, piensa... ¡Eureka! La que cantaba era la misma que repite la frase, “como decía mi abuela”, con la coletilla anterior. Hay prisiones sin barrotes. Hay barrotes interiores que no nos dejan ver el resplandor de la verdad cuando buscamos mentiras y engaños. Sherlock Holmes necesitaba a Watson, las lupas no lo ven todo. No se puede usar el microscopio o sólo veremos el mundo microbiano. Mejor disfrutar el paisaje con sus luces y sombras. Todos somos claroscuros.
PIENSA MAL Y ACERTARÁS
¿QUÉ PENSARÁ RAQUEL?
http://www.youtube.com/watch?v=mmdwifj4a2Y