viernes, 27 de marzo de 2009 14:05
por
macarey
De memoria
Después de la tempestad viene la calma o viceversa, nada dura, todo tiene un compás, un tiempo. La espiral da vueltas lentamente para empezar a girar bruscamente en una loca carrera arrastrándonos, despertándonos, haciéndonos vivir intensamente. Se acumulan las sensaciones. Un encuentro con ese alguien que de repente se ha subido a la espiral de las sensaciones que no creía que existiesen. Unos buenos consejos que nos hacen reflexionar enfrentándonos a la verdad desnuda. Un viaje planeado con desgana y hastío. Mas la espiral gira. La montaña es hermosa, el cielo azul, las cortinas están medio descorridas como hace apenas unas semanas, el mismo sillón, los mismos ojos, todo es lo mismo, sólo cambia el sentido del giro de la espiral. Hoy es un tiovivo, una noria, un carrusel festivo. Pasan los años, pasan las sensaciones, pasamos nosotros, el viaje hace tiempo que ya inició su camino descendente, vamos perdiendo juventud, vamos ganando experiencia, vamos dejando de pensar en lo que haremos, repasamos lo hecho y aún nos aventuramos, cada vez menos pero aún lo hacemos, con soñar con ese sueño que sabemos que sólo es un sueño pero no por ello renunciamos a soñar. Cuando la espiral está en sus horas bajas nos invade el desanimo, luego, aún sin recuperarnos del todo porque sabemos que ese desanimo volverá, como sabemos, aunque pensar en ello es más difícil cuando el se enseñorea y nos atrapa, que no será eterno y que volveremos a ver el cielo azul, la montaña será mágica y las cortinas estarán a medio abrir no a medio cerrar.
Hoy no está el cielo azul, la primera parte de lo escrito lo fue hace dos días, las cortinas están cerradas, pero qué más dará. Mirando veo la ventana como me gusta que esté, el cielo como me da energía y la montaña me la sé de memoria y es mágica como los sueños.
http://www.youtube.com/watch?v=MlupxFGMO64