Déjame ser mi yo sin preocuparme

del qué dirán ni de lo que piense la gente,

no es momento de mostrarme sonriente

si no siento sonrisas ni ilusiones.

No me niegues el derecho de ausentarme,

de mí sentir, descanso en este tiempo,

déjame beber un trago de no siento,

para sentir las ganas de sentirte.

Entre aquella que escribió y ésta que escribe,

en algún rincón está ésa que es ambas,

la que sin morir de amor, es la que ama

la que por saber  amar, es la que vive.

Mientras voy de una a otra, dando tumbos,

reprochándome por ser tan inconstante,

la que en fuegos de amor arder se siente

la que se siente por dentro frío hielo.

El vivir es más fácil siendo hielo,

a no ser por un destello del recuerdo,

que nos hace echar de menos el infierno

del sin vivir morir viva que es amarte.

 

C. R. C. (10-03-09)