No te preocupes, nadie podrá borrar los colores, ellos brillan en cada uno de los rincones de tu interior, sólo tienes que cerrar los ojos y los verás. No son propiedad privada, carecen de derechos de autor. Son como cuando lees un poema, no importa en lo que estuviera pensando su autor, cada poema vuelve a escribirse cada vez que es leído, se alimenta de las emociones que provoca, las lagrimas, los suspiros, los estremecimientos son su savia, reverdece cada vez que unos ojos se pasean por sus líneas. Los sueños son poemas sin letra, sin escribirse son los poemas más hermosos, carecen de rima, carecen de lógica, son resplandores de luz interior que nos llenan, nos adormecen, nos acunan cuando estamos al borde del abismo del abandono. De repente surge un sueño, un desvarío, un anhelo y un suspiro se escapa de dentro. Alguien lo escucha y pregunta su por qué. Entonces, en ese preciso instante le miramos y le contestamos que no ha sido nada más que un suspiro. Dentro la luz se enciende, el resplandor nos ilumina y sólo nosotros sabemos el por qué. Cuando no seamos capaces de soñar, estaremos muertos. Por más líneas paralelas que nunca se crucen, habrá siempre un sueño que las enlace. Los colores se mezclan y unas gotas de agua dulce son el catalizador del resplandor.  

 

 

<p><a href="http://www.youtube.com/watch?v=WJJUAIWEdOc">http://www.youtube.com/watch?v=WJJUAIWEdOc</a></p>