Me resisto, mi amor, a darte un beso.

Me resisto, y ya ves, de nada vale,

si mis labios se muerden ese beso,

si mis manos no dan esa caricia,

algo dentro de mí muere al no darme.

Algo dentro me grita: ¡No me  acalles!

Letanías escucho, allí muy dentro,

son  palabras que a ti te he dedicado,

son palabras, vehementes, repetidas,

son palabras que dicen mis verdades,

son palabras que ahora he acallado.

Me resisto, y ya ves, de nada vale.

Si eres tú el autor de mis palabras,

si eres tú el sonido de mis risas,

si eres tú la corriente de mi llanto,

el mirarme a los ojos cada día,

encontrando en mi mirada la tristeza

de no haberme permitido acurrucarme

recostando mi cabeza en tu pecho

sonriéndote y en ti  abandonarme.

 

Es inútil.

Resistirse es la mentira de quien ahora se siente una cobarde.

 

C. R. C. (29-01-09)