¿Tú crees que es por eso? No lo pregunté, porque además no es cierto, estos días, se va notando la necesidad de ayuda para conseguir hacerlo bien, pero, imagínate entonces si les faltara ese ingrediente. No, no nos miréis así, claro que no habéis echado ni una sola gotita en los cafés, no hace falta que le preguntes, él los preparó y los  trajo pero no añadió nada. Menudo trío. Por la mañana ya empezaron, primero  aparece ella con su jefe, allí estuvieron sentados formalitos en la última mesa, esa desde la que ven pasar a la gente cuesta arriba o cuesta abajo. Se fueron y ella estaba al teléfono cuando llamó la otra, le colgó porque no podía atenderla. La llamó después y le dijo que bajarían que fuese yendo. Él tardó un poco, ella llegó antes pero también tardó, cuando entró la avisaron diciéndole que ya se habían ido, se sentó y apareció él, la otra se había quedado pero la llamaron y bajó también, otro café y otro cigarro no le venían mal.

Por la tarde las dos fueron a primera hora a enseñar una plaza de garaje, esta vez si era cierto, no era ninguna disculpa para hacer travesuras. Terminaron pronto y decidieron ir hasta la obra, estaba cerca. Cuando llegaron entraron en la planta baja y ya empezaron las risas, no había salida, una buscaba las escaleras por un lado y la otra por el lado opuesto pero por allí iba a ser imposible subir. Por el hueco del ascensor los vieron asomados a una ventana, les dieron un grito, pero no las reconocieron, volvieron a gritar y a agitar los brazos para llamar su atención. Salieron del bajo y se dirigieron hacia el portal, ellos habían bajado y al verlas, se rieron, mira quienes eran, pues venga subamos. Recorrieron con ellos las plantas, en una un botijo filtraba agua, ya nos diréis lo que dejáis para el verano les dijeron entre risas. En cada planta iban comentándoles sus buenas cualidades: mirad ahí van a hacer un parque, tenéis todo a  mano, el centro comercial, la autopista, el auditorio, el tanatorio... y las vistas... fijaos  el mar, el coto... y... allí en aquella casita blanca.... y en la gris...

Les dejaron y volvieron a la oficina, entraron despacio sujetando la puerta para que no las delatara, subieron las escaleras de puntillas, se hicieron señas para entrar por la planera y sorprenderlo... y sonó un móvil... las había descubierto... susto fallido.

Y allí estaban muertos de risa con sus cafés, ella cayéndole las lagrimas de la risa. ¿Cómo no vas a ver bien si tienes los ojos tan limpios de tanto caerte las lagrimas? Palabra que no nos echaron nada en el café, nos reímos porque... a saber el por qué, pero nos reímos de nosotros mismos. Somos tres cómplices entre risas. <p><a href="http://es.youtube.com/watch?v=vehSskxvUMc">http://es.youtube.com/watch?v=vehSskxvUMc</a></p>