Mañana de Navidad en la cocina, me he traído el portátil para aquí y está encima de la mesa. A la derecha tengo un bol con manzanas picadas, una ramita de canela y azúcar para preparan una compota. A la izquierda, dos cacerolas sobre la vitro, a fuego lento se va asando la carne, todo es más sabroso a fuego lento... se impregnan los sabores, los jugos, todo perdura más... como una canción que suena y llega lentamente muy adentro, tan adentro que la imaginación vuela... Casualidades, siempre son casualidades...pero suena y...  FELICES FIESTAS CON EL CORAZÓN...  no son palabras, son... emociones, sentimientos, deseos de amor... nostalgias acurrucadas en un rincón olvidado... cariño sincero. Recuerdo, porque los recuerdos son así imprevisibles y a veces se recuerda sin más, sin venir a cuento de nada, sólo porque es Navidad o porque el muérdago             no está en el umbral de la puerta, pues dibujo en mi mente el umbral de una puerta con  una rama de muérdago, me sitúo bajo ella, cierro los ojos y mis labios besan el aire que huele a canela y a salsa marinera borrachita de olor y con algo de frío que la ventana está abierta y me hace volver a la realidad de mi cocina, pero... por unos segundos fue tan hermoso el beso bajo el muérdago que volveré a cerrar los ojos y besar de nuevo el aire de canela marinero de albariño limón, mientras la carne se sigue asando a fuego muy, muy lento.

<p><a href="http://es.youtube.com/watch?v=pLlcli9gsRY">http://es.youtube.com/watch?v=pLlcli9gsRY</a></p>