No estoy.

Si estoy.

Vamos un no sí,

un a medias

No estoy triste,

Si estoy triste

No me enfado

Sí me enojo

No me espanto

Sí me asombro

No me duele

Sí me  araña

No me extraña

Sí me deja por un punto casi, casi,

casi muda,

pero nunca, nunca, nunca,

sin palabras,

eso nunca,

nunca mueran las palabras,

ni las dichas,

ni las que decir me deje a mí misma,

esas son las que me arrastran,

ellas son las que están vivas,

pero no por serlo ellas,

ellas viven con mi vida,

por lo tanto demos vida,

demos  voz a las palabras.

Sí recojo.

Sí me encojo.

Sí me envuelvo entre mis conchas.

Sí me vuelvo caracola que se encierra.

No es silencio.

No es derrota.

No es que piense que lo dicho, que lo escrito,

no debiera haberlo dicho, no debiera haberlo escrito,

dicho y escrito,

hecho y pecho,

a lo dicho, a lo escrito, a lo amado, a  lo llorado y  a lo reído,

hoy lo pienso,

bien pensado,

hoy lo firmo y lo rubrico,

decididamente pienso lo que digo,

por lo tanto,

no lo borro,

no lo ignoro,

lo medito,

lo asimilo,

lo digiero y me siento orgullosa por lo dicho,

por lo amado,

por mis lloros,

por mis risas,

por mi vida,

no la cambio,

es la mía

es muy mía

tan sinceramente viva,

tan sinceramente llanto

tan sinceramente risa

tan sincera y tan absurda

es mi vida, es mi risa y es mi llanto.

 

C. R. C. (18-12-08)