Y me paro.

Y miro para atrás y lo que veo,

es el largo camino caminado.

Un camino con miles de caídas.

Un camino con ganas caminado.

Es tan largo,

son ya tantos los pasos que lo pisan,

son ya tantos,

son mis pasos,

hasta aquí hemos llegado,

yo y mis pasos solitarios.

Y me vuelvo.

Y a lo lejos el camino aún no andado.

No me invita.

No me incita.

No me atrae,

me da igual a donde vayan a ir mis pasos.

Pisaremos el camino,

andaremos,

hay que andarlo,

contemplando alguna nueva primavera,

calentándome bajo el sol de algún verano,

recogiendo nuevas hojas en otoño

y llorando con la lluvia de ese invierno vislumbrado.

Solitaria,

caminando siempre sola,

sonriendo ante la luz de un bello ocaso,

escuchando el sonido de mil olas,

aunque el mar no esté, se escucha sin mirarlo.

Disfrutando de la luna,

imaginando,

unos labios que susurran bajo ella,

mil palabras de amor para otros labios.

Y una lagrima asomándome a los ojos.

Y sonriendo por ellos con los labios,

deseando que sus manos no se alejen,

deseando que sus labios sean besados.

Mi camino los contempla desde lejos

y yo iré por mi camino solitario,

sonriendo si los veo,

es hermoso ver a otros,

caminando enamorados.

 

C. R. C. (14-12-08)