Hubo una vez corazones

enamorados de un sueño.

Por despertarse  de él

se arrancaron de los pechos.

Ya no eran corazones

aunque seguían latiendo.

Fueron esos corazones

esos que piensas leyendo,

los que vuelven de las sombras

despertando del silencio.

Son los que siempre soñaron

son los que sueñan, son ellos.

Siguen siendo corazones

enamorados de un sueño.

Ya no quieren  arrancarse

aunque lastimen los pechos.

Corazones malheridos,

latiendo locos de sueños,

serán esos corazones

solamente agua y viento

de amores y desamores

que, por venir de tan lejos,

se cruzaron en la mar,

se cruzaron en el cerro,

se cruzaron en llanuras,

se cruzaron tierra adentro,

y murieron entre olas,

entre peñascos murieron,

murieron en los trigales,

entre amapolas murieron.

Ellos son los que escribieron,

plenos de conocimiento,

de que fueron  soñadores

que a solas soñaron sueños.

Sabiduría heredada

de sueños que van  muriendo.

Ellos son los soñadores,

los  que sueñan solos  sueños,

los que sueñan que soñaban

enamorarse de un sueño

porque el amor es soñado

porque el amor es el sueño.

 

C. R. C. (08-12-08)