Recuerdo, vamos recuerdo y recuerdo, no sólo tu recuerdas mi querida tocaya, no sólo tú no sabes lo que escribir, entre nosotras te diré que creo que a muchos nos pasa lo mismo, te leo a ti  y otros blogs incluso a horas en que debía estar durmiendo como ahora, escribo algún correo, como ahora mismo en que estoy sentada en mi cama con el portátil en las rodillas estoy balanceándome al compás de Bohemios...

Sí...

 

“Una noche en la calle Real...

Cierta joven decía a su amor...”

 

Y los veo...

Veo la juventud de mi padre en la calle Real de Ferrol, oigo las rondallas en la noche de las Pepitas, veo las fotos en sepia del Ferrol antiguo, del Ferrol de las habaneras, de las meriendas en San Pedro, de la playa de San Jorge cuando no había veraneantes, de lo que me contaba, y siento todo vivo en mí... me dejo llevar por esa música... lo siento en mí...

¿Sabes?... recuerdo un artículo que mi hija tuvo que hacer a petición de un profesor de su Instituto fiel seguidor y admirador de Torrente Ballester, el tema era sobre Ferrol y mi hija lo tituló  “Ferrolanear”...  que sí que somos raritos, un poco chiflados, un mucho de aquí y un mucho de todas partes... criticamos lo nuestro por naturaleza... ¿lo ves? ya lo estoy haciendo... soy ferrolana, no lo puedo evitar... me callo...

 

“Si en bello desorden

Flotando el cabello

Si una blanca almohada

Apoya tu sien

Si un aire acaricia

Tu contorno bello

Dicien...

Diciendo te can...

Te cantan

Despier...

Despierta mi bien

Despierta y escucha

Suena una rondalla

Sin titulo ansiando

...........................

..........................

Sin titulo ansiando

Querida Pepita

Tu felicidad...”

 

Una vieja canción,  mal recordada, de ronda a las Pepitas... recuerdos... no de rondas bajo mi ventana... no... Nunca una rondalla cantó bajo mi ventana... no hace falta, las oigo y siento lo que sintieron las que salieron al balcón y bajaron al portal...

 

Y nos tienes que contar lo de las piedras... me he quedado intrigada...