Por no querer creer que sea posible

Por no admitir sin más que está ocurriendo

Por no pensar en que piensan contigo

Por no aceptar la mano ni tenderla

Tantas veces nos vamos  despidiendo

sin llegar nunca a  decir ni oírlo

lo que ambos estaban presintiendo

Por eso amiga mía, ten en cuenta

que no es más feliz el que no sufre

la negativa de labios del que piensas

que  su mano es la mano que te urge

enlazar con tu mano, confiando

que su mano no quiera desasirse.

Cuántas veces nos vamos alejando

Cuántas veces nos vamos convenciendo

de que aquel presentir estaba errado

sin llegar ni siquiera a permitirnos

una lagrima de adiós por intentarlo.

Simplemente evitamos el tropiezo

sin pensar que al hacerlo nos negamos

sorprendernos los dos un día diciendo

hoy  por fin de tu mano voy andando

enlacemos las manos, caminemos.

 

C. R. C. (05-11-08)