Hay amores que son como el clavo

aquel que cantaba

Rosalía echando de menos

el como clavaba

y la espina de la que Machado,

caminando soñando caminos,

su ausencia extrañaba.

Hay amores que nunca han llegado

tan sólo se extrañan

y se lloran pensando que el tiempo

se burla y se escapa

y si al fin algún día llegase,

ese amor que te falta,

le diría, mirándole triste,

rompiéndote el alma,

que ya es tarde

que ya  es imposible ahora tu llegada.

Tanto tiempo esperándote estuve,

soñando tu cara,

llegas tarde amor a mi puerta

ya no hay quien estaba

sólo queda un corazón dolorido

y llanto en la  cara.

Hay amores que a pesar de todo,

por más que derraman

todo el llanto que cabe muy dentro

y a veces no escapa

otras veces, al ver una imagen

de dos que se abrazan

o tan solo leyendo un poema,

o una frase por otra inspirada

o escuchando las palabras dichas

por alguien que canta,

de repente se llenan los ojos

del llanto que abrasa

y de pronto por dentro te encoges

y  te embarga dolor y nostalgia

de ese amor que tu llevas dentro

a solas, callada

y que sabes que nunca de él

tendrás una carta,

una frase de amor, un te quiero

a su cuerpo abrazada.

el quedarse en silencio callados,

sin decirse nada,

mientras dicen, hablando, los ojos

todas las palabras

y al saberlo, porque tú lo sabes,

te sientes la extraña.

la que pide mirando ese ramo

de rosas que te hablan

del amor que se da al entregarlas

por alguien que ama

del amor que estalla en el pecho

de esa otra que ama

cuando al recibirlas percibe

cuanto y como es amada.

Y tú pides, mirando esas rosas,

sintiéndote rara,

que del  pecho jamás se desclave

esa espina del clavo que clava.

 

C. R. C. (02-11-08)

      (A mi hija)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

<p><a href="http://es.youtube.com/watch?v=WatFosVe06s">http://es.youtube.com/watch?v=WatFosVe06s</a></p>