domingo, 02 de noviembre de 2008 17:05
por
macarey
A mi hija

Hay amores que son como el clavo
aquel que cantaba
Rosalía echando de menos
el como clavaba
y la espina de la que Machado,
caminando soñando caminos,
su ausencia extrañaba.
Hay amores que nunca han llegado
tan sólo se extrañan
y se lloran pensando que el tiempo
se burla y se escapa
y si al fin algún día llegase,
ese amor que te falta,
le diría, mirándole triste,
rompiéndote el alma,
que ya es tarde
que ya es imposible ahora tu llegada.
Tanto tiempo esperándote estuve,
soñando tu cara,
llegas tarde amor a mi puerta
ya no hay quien estaba
sólo queda un corazón dolorido
y llanto en la cara.
Hay amores que a pesar de todo,
por más que derraman
todo el llanto que cabe muy dentro
y a veces no escapa
otras veces, al ver una imagen
de dos que se abrazan
o tan solo leyendo un poema,
o una frase por otra inspirada
o escuchando las palabras dichas
por alguien que canta,
de repente se llenan los ojos
del llanto que abrasa
y de pronto por dentro te encoges
y te embarga dolor y nostalgia
de ese amor que tu llevas dentro
a solas, callada
y que sabes que nunca de él
tendrás una carta,
una frase de amor, un te quiero
a su cuerpo abrazada.
el quedarse en silencio callados,
sin decirse nada,
mientras dicen, hablando, los ojos
todas las palabras
y al saberlo, porque tú lo sabes,
te sientes la extraña.
la que pide mirando ese ramo
de rosas que te hablan
del amor que se da al entregarlas
por alguien que ama
del amor que estalla en el pecho
de esa otra que ama
cuando al recibirlas percibe
cuanto y como es amada.
Y tú pides, mirando esas rosas,
sintiéndote rara,
que del pecho jamás se desclave
esa espina del clavo que clava.
C. R. C. (02-11-08)
(A mi hija)

http://es.youtube.com/watch?v=WatFosVe06s