Ya no hay vuelta atrás

Ya no hay más  caminos

Ya no hay otro rumbo que el monótono sucederse de días sin destino

Ya volvió la calma

Ya todo está dicho

Ya nada me mueve

Ya no añoro el beso de unos labios nuevos

Ya se ha muerto el eco

Ya se han dormido esos pensamientos

Ya se fue secando ese llanto triste del amor extraño

del amor huidizo que burlonamente junto a mí ha pasado

Se quitó la venda, me miró de lejos

se dio media vuelta y guiñando un ojo

él se fue alejando

Le miré perpleja al sentir que al verlo ya ni había llanto

Levanté mi mano

la agité en el aire

Entreabrí los labios

y dejé escaparse un susurro lento que se fue alejando

Adiós para siempre

-dijeron mis labios-

Adiós le decía mi mano agitando

por  última vez nos hemos cruzado

Ya vuelve el silencio

Ya no queda llanto

La calma desliza de nuevo su manto

Adormece el eco que tan locamente vibrando a destiempo

me había despertado

Se acalla, se esfuma, se olvida, se aleja

El llanto ha cesado.

Sonrío pensando en unas palabras que no han acertado

Me alegro

-dijeron-

que a ti hayan vuelto todos los colores, el gris te ha dejado

has vuelto a la vida

¡Se te siente llena, se te nota plena, se te nota tanto!

 

¡Cosas de la vida!

Ahora que siento que esta tibia calma todo ya ha  apagado

vas tú y me dices

que me hallas plena, viva y coloreando

¡Que bien disimulo!

O que miopemente siempre me has mirado.

 

C. R. C. (26-10-08)