viernes, 17 de octubre de 2008 1:12
por
macarey
chin chin
Hoy sigo contenta, menuda hora de ponerme a escribir, pero es que el día ha sido largo e intenso de nuevo.
Hagamos memoria. Por la mañana lloviznaba, me fui con mi paraguas, mi gabardina blanca, mirando los macizos de flores que ayer fotografíé a pleno sol al mediodía. Hoy era tarde y no pude perder el tiempo en sacar la cámara del bolso, pero estaban casi tan bonitos cuajados de gotitas de lluvia, el verde del césped brillaba más y las flores habían revivido. El suelo lleno de hojas doradas, pegadas a las losas por la humedad. Miré al cielo y estaba gris, pero me gustaba. Como cambia una nube gris según la mirada, puede ser una agonía que sumar o una belleza que disfrutar. La misma nube, distinta mirada. Llegué a la oficina, imprimí un contrato, su factura, cubrí un impreso que faltaba, y ordené todos los papeles que había que mandar con el contrato para su visado. Revisé el fichero que nos pide esa que somos todos y se lo envié al asesor para que le echara un vistazo a los comentarios explicativos de los datos que iban en él, por si los llaman y les preguntan de donde salieron. Al final es casi más larga la explicación que el fichero que nos mandaron para cubrir. En fin... pero el asesor quiere que se lo explique y se lo expliqué. Se lo mandé por mail y llamé a su despacho pero como no estaba aprovechamos para bajar a tomar nuestro café matutino y fumarme yo mi par de cigarrillos, antes fumaba uno pero ahora son dos, malas costumbres que estoy adquiriendo, pero... De vuelta a la ofi, me puse a revisar el montón de recibos de otra amiga de todos que toca pagar para el mes que viene, menos mal que mi compi me los había clasificado por empresas y ubicaciones, así que como tengo la chuleta de otros años se revisa pronto. Algunos vienen mal, otros no vienen y otros hay que comprobarlos, así que aprovecharé para lunes y de paso que vuelvo a recoger eso que solicité ayer me acercó a llevarle a una casi amiga las anotaciones que hice.
Cuando me di cuenta ya era hora de irnos y hoy tenía prisa, a las tres tocaba médico con mi madre, teníamos que llevarle el electro que se hizo el lunes y ella estaba muy preocupada porque lleva un mes fastidiada. Tiene sus años, pero desde que empezó mi hija la universidad, todos los septiembres tiene un bajón, ella no lo reconoce pero es llegar septiembre y empezarle o agudizársele todos los males. A veces pienso que un día va a ser de verdad y me voy a sentir mal por quitarle importancia e incluso reñirle un poco o un mucho para que se de cuenta de lo que realmente le pasa, se muere de morriña por su nieta, que crece y se escapa. Este año ya le pasó en verano. Mi hija se iba a pasar unos días, pocos, sólo cinco, fuera y yo me iba a ir un fin de semana largo, de jueves por la noche a lunes al mediodía, ya que hasta la hora de comer no me vería aunque llegaba por la mañana, el caso fue que hasta que volvimos las dos, no paró de echarse la mano al pecho, estaba mal y la entiendo y la creo, le dolía, pero no el corazón físico, la puñetera angustia que la mata por tenernos lejos aunque sea unos días y si le pasa algo a ella aunque estemos los demás a su lado o si le pasa algo a los que se van. En cuanto nos tuvo de nuevo en casa a todos, se le pasó, no volvió a llevarse la mano al pecho, pero no lo reconoce y sufre, como ahora, el electro estaba normal dentro de lo que cabe a su edad. El médico de cabecera le mandó pedir cita con el cardiólogo para una revisión rutinaria, supongo que quedará más tranquila y yo también, la vedad sea dicha. Al salir del médico pasaba ya de las cuatro, tomamos un café y la acompañé a una parada de taxis frente a mi oficina, ella se fue para casa y yo a trabajar. Cuando salimos de la ofi, me compré un pack de botellines de cava, me apetecía celebrar la firma de ese contrato y el resultado del electro. Al llegar a casa me esperaba mi hijo, tenía problemas con su ordenador, había instalado unas actualizaciones de Windows y no le abre el Explorer. Me tuvo peleando e intentando solucionárselo hasta las once y veinte, que lo dejé por imposible y le dije que le pasase el antivirus, acaba de venir a decirme que está limpio, pues ya me veo el fin de semana, será ameno sí.
Bueno que me traje la copa de cava para la cama, me la bebí y quería compartirla con todos. Ya sé que estos días no dejo comentarios en vuestros blogs, pero os leo, a escape pero os leo, os confieso que hasta tengo algún correo sin contestar y algún regalo que quiero enviar al otro lado del charco sin pensar todavía en que les voy a mandar a mi querida Eli y a mi confidente, mis niños, los tengo abandonados, pero no por eso no pienso en ellos como en vosotros cuando os leo y hasta como esta noche pasada cuando sueño que abro la página de los blogs para buscar vuestros artículos. Palabra que soñé con todos, así que perdonadme por teneros algo abandonados, pero no en mi corazón, formáis parte de mi mundo ya, os extraño cuando no escribís, me alegra cuando os leo felices, me entristezco si sufrís, y que nadie me diga que esto no es el mundo real, que yo sé que escribís lo que sois y como sentís, más real que nunca, incluso cuando se fabula sois reales como sólo se puede ser real, a solas ante un teclado. El último sorbo de cava va por vosotros, ya veremos quien me levanta mañana.... pero me importa un pimiento, brindo por vosotros, os lo merecéis. A vuestra salud... chin chin.