Estos dos últimos días fueron de esos que me ponen las pilas en el trabajo, vamos de esos que menos mal que no son todas las semanas, pero que de vez en cuando le quitan a una el muermo y despabila de vez. El jueves, ni fui a comer. Llamada telefónica a mi casa, y medio cabreo con mi madre, que dónde estaba, que si no iba a comer, que qué haces, vamos... que una llama y se supone que si llama y dice que se queda en la oficina que no va a ir a comer es porque tiene trabajo, no que se vaya a ir de picos pardos, digo yo... bueno, que me enfadé, ni bajé a fumar un pitillo, continúe atada a la silla y venga de darle a la tecla... cuando me di cuenta había vuelto mi compañera, ya eran las cuatro, ni el pitillo ni un mal café. Bajé con ella y me fumé el pitillo y me tomé el café, antes me había dado un atracón de gominolas, menos mal que no me hicieron daño y el azúcar me ayudó a pasar el día. A las siete nueva parada para tomarme un bocata, que bueno estaba, pan con aceite y jamoncito, o era el hambre o estaba de vicio, serían las dos cosas, porque el nuevo café y el pitillo me supieron a gloria bendita. A eso de las nueve me fui para casa porque ya ni veía, me hacían chiribitas los ojos de tanto ordenador y tanto número y para seguir y hacer una que valiese por cincuenta, mejor lo dejé para el viernes... y el viernes, en menor dosis, sí que fui a comer o engullir que cuando me da el nervio no como devoro por la prisa de terminar, recogí la cocina a carreras y cuando salimos de la ofi iba completamente zombi, pero había terminado todo, al menos hasta el lunes que empieza otra pero me preocupa menos, para esa tengo más días y lo otro ya está. Al final ayer con las bromas me acosté casi a las cuatro, estuve de chachara con un amigo, vamos chateando, que encima cuando llego agotada después ni ganas tengo de dormir y me da por paliquear, ya lo había hecho el jueves, pobre, me aguantó el borderío y aún encima no sabía quien era... estaba en plan bromista, menos mal que tiene buen carácter y al final cuando le dije quien era, no le pareció mal, pero creo que se quedó a cuadros con la mala uva que tenía yo, pero casi se lo merecía porque estoy hasta más arriba de las narices de galeguiña y de sensibilidad, que una sensible es, faltaría más que no vamos a engañarnos, pero soy también de armas tomar, vamos que no me callo ni debajo del agua cuando me suelto el pelo o cuando se me pone pelo capitán, me rio de mi sombra pero reconozco que cuando se me cruzan los cables mejor dejarme despotricar, morder no llego a morder pero ladro a base de bien... Bueno, que hoy me levanté a las diez, desayuné, hice la cama, tonteé un poco, me di una buena ducha, me vestí y a la compra. Vino mi madre conmigo, hacía calor, calor de verano, palabra, con el rocío que cayó estos días pasados y hoy volvió el buen tiempo... Por cierto el árbol sigue como yo, lleva la contraria, sus vecinos casi rojos ya y él verde que te quiero verde, terco como una mula, va a ser que por eso me fije en él, cabezones los dos. El caso es que había un tenderete de esos con pulpo y churrasco y nos sentamos al salir de comprar, con las bolsas y el carro, mi hijo aún dormía, ayer salió y llegó a casa pasadas las seis de la mañana, mi hija no ha venido este fin de semana, así que no tenía que hacer de comer y nos tomamos una ración de pulpo, otra de churrasco y un par de tacitas de vino del país, ¿se nota verdad?... Cuando terminamos y pagué vi los pulpos y le pedí permiso a la señora para fotografiarlos, claro que me lo dio y por si fuera poco hasta levantó uno con el pincho para que se viese mejor en la foto... Bueno pues la foto va por vosotros y por ella



POLBO Á FEIRA
(e meigas fora para o malhumor)

La foto del perro es que me gustó, iba cojeando un poco y solitario, me recordó a un perro vagabundo como él, Morito... y yo creo que como Morito que se acercaba a mí para que le diera trozos de mi bistec o de mi bocata, le olió el churrasco y se iba para el entoldado a ver si pillaba algo que llevarse al colmillo.