lunes, 06 de octubre de 2008 14:27
por
macarey
Cuando le da por decir
Mañana sin trabajo, día de convenio, el placer de dormir hasta las nueve y media y después dejarse ir entre palabras. Hoy estaban charlatanas, no hay quien pueda con ellas cuando les da por decir.
Callada.
Silenciosa.
Casi ausente.
Hacía unas horas había escrito
que era así
que las palabras se callaban.
No es cierto.
Tienen vida.
No dependen del sentir.
Son.
Van por libre.
De repente se adormecen.
Se esconden.
Se toman un respiro.
Son ellas.
Están ahí.
Agazapadas.
Sigilosas.
Negándose a morir.
Vivas.
C. R. C. (05-10-08)
Desde el jardín,
ayer tarde,
disfrutabas del calor,
escribiste ese mensaje
que no encontró a su lector.
En su bolso, silenciado,
el sonido no escuchó,
el zumbido se ha perdido,
no hubo contestación.
Ella dormía,
ayer tarde,
tu mensaje no leyó.
Tarde jardín.
Tarde sueño.
Dos tardes sin conexión.
Pensamientos para ella.
Pensamiento dormilón.
Sincronizar pensamientos
no es azar de conexión.
C. R. C. (06-10-08)
¿Quieres mi mano?
Escribiste,
como un guiño juguetón.
Especialista en despejes,
otro guiño respondió.
Guiño con guiño.
Sonrisas.
Y en el fondo de los dos
¿Son sólo cómplices guiños?
¿O esos guiños pistas son?
de la pregunta que se hace
por si hay contestación,
pero se hace guiñando,
por si el guiño no guiñó,
otra sonrisa con guiño
que acaricie el corazón.
Guiños.
Sonrisas.
Preguntas.
Ambos guiños, guiños son.
Entre guiños y sonrisas
la respuesta no llegó.
C. R. C. (06-10-08)
Abandonaste la arena
media vuelta y se cerró.
Marcaste como privadas,
con derecho de admisión,
tus palabras, que son tuyas,
una ola se llevó.
Dejaste sola a la arena,
con nostalgia de su autor,
imaginando esos pasos,
como huellas de tu voz.
Rumor de gotas de agua,
en la mente de su autor.
Rumor de pasos perdidos,
el mar las huellas borró.
No habrá huella más borrada
que la que nunca pisó
en la arena de tus playas
privadas hoy por su autor.
C. R. C. (06-10-08)
Y sólo quedas tú
¿Y qué te digo?
Tanto te he dicho ya.
Tanto tú sabes.
En el fondo de mí hay algo oculto,
no es cuestión de palabras el encontrarme.
Hay un algo que me hace sentirme
con cansancio,
con ganas de abandonarme,
de dejar de intentar el ser yo misma,
de inventarme otra forma de gustarme,
de volver a las cosas cotidianas,
sin preguntas,
sin proyectos,
sin respuestas,
reposar de una vez de esta pelea
que me traigo a solas con mi almohada.
Emprender esa huída hacia delante.
Silenciar a la que estaba callada.
Es más fácil dejarse ir viviendo,
ver pasar cada día con sus horas,
desprenderse del todo del guerrero,
amoldarse al vaivén del día a día.
No pensar de camino hacia el trabajo.
No buscar la salida al laberinto,
ni ese instante en que me haya equivocado.
Es más fácil dormir sin despertarse.
Es más fácil vivir siendo cobarde.
No es tan fácil volver a auto engañarme.
C. R. C. (06-10-08)