martes, 30 de septiembre de 2008 20:41
por
macarey
Mariposa
"La vida sólo puede ser comprendida
mirando para atras;
mas sólo puede ser vivida
mirando para adelante."
(Soren Kierkegaard)
Última tarde de septiembre. Hace una hora que se ha ido mi hija, mañana empieza su curso y van cinco años fuera de casa, ahora mismo la echo de menos, verla en el sofá con sus cascos puestos, oyendo música, leyendo, levantándose disparada cuando suena su móvil, preguntándome que se pone, pidiéndonos unos pendientes o esa chaqueta mía que se ha llevado en la maleta para ponerse este jueves de noche, sonriéndose cuando me ve escribir, mandándome un mensaje como este sábado, mira que le di vueltas al mensajito, era una foto de su novio y yo me decía, vale que este coladita por él, me parece estupendo, pero para qué narices me manda su foto, pues era para que viera las tres rosas que le había regalado, no podía esperar a llegar a casa para enseñármelas y hasta que me las señaló en la fotito ni me enteré, salió oscura y no las había visto. Dentro de un momento sonará mi móvil, llamará para decirnos que ya está instalada en su habitación de la residencia, su abuela está mirando el reloj porque ya le tarda que llamé la niña, llama todos los días por las noches y el viernes se viene para casa, pero su abuela aún la echa más en falta que yo. A mí me falta pero sé que allí está feliz también y debe irse acostumbrando a prescindir de mamá y mamá sabe que ya no es su niña pequeña, siempre será mi niña pero quiero que viva su vida y que vuele todo lo que ella quiera y pueda. Sinceramente no pienso ser una carga para ella, no, ni me planteo verme con ella cuando yo sea una ancianita si llego a serlo, me veo o sola en mi casa o en una residencia, sin dramatismos, no consentiré que se vea atada por mí. Ella tiene que vivir su vida y su hermano... eso es otro cantar, porque a su hermano no sé cómo hacer para que de una vez empiece a vivir independientemente. Mejor no pienso en el futuro, que todo ha de llegar, vamos que no va a ser un eterno Peter Pan, esperemos que madure de una vez y me deje boquiabierta un día diciéndome un hasta la vista mamá.
El resto del día ha sido normal, mañana de trabajo, risas mientras tomábamos el café, al subir me estaban esperando para ir a hacer una gestión relacionada con el trabajo, espero que fructifique y se cierre la operación, las impresiones son buenas. Vuelta a la oficina, sesión de números, mañana subiré al piso de arriba porque me concentro más, abajo entre el teléfono y la gente me cuesta avanzar con rapidez y ahora me toca hacer también esa parte, al menos mientras esto siga como va, después, por el bien de todos, esperemos que de nuevo sea necesario que alguien nos venga a echar una mano.Por la tarde aproveché para estar con mi hija mientras preparaba las cosas que se llevaría. Recibí una llamada y una invitación de esas personas que me cuidan. Me hizo sonreír la invitación, hasta me redactaba una carta para que se la diera a mi madre y a mis hijos diciéndoles que este fin de semana se ocuparan ellos de la intendencia doméstica porque me lo iba a dedicar exclusivamente a mí invitada por una persona que me aprecia de verdad, al final la firmaba ante notario para que viesen que era en serio. De verdad que me apetecería pasar un fin de semana como el que me proponen, lo tendré en cuenta, palabra de Carmen. Con la invitación venía una presentación y me ha gustado esa imagen y esa frase. No tienen nada que ver con lo que acabo de escribir o tal vez sí.