miércoles, 10 de septiembre de 2008 14:40
por
macarey
Hay una mujer
Hay una mujer que tuvo que aprender a ser mayor siendo muy niña. Hay una mujer que tuvo que dejar de ir al colegio con sus cuatro letras y sus cuatro reglas recién aprendidas. Hay una mujer que aún conserva su enciclopedia del cole, una foto de escuela, dos dibujos a lápiz y un pequeño posavasos bordados, sus pequeños tesoros de su infancia truncada de escuela. Hay una mujer que se quedó sin madre y tuvo que serlo para sus hermanos. Hay una mujer a la que su padre olvidó entre los patios traseros de una casa en Manhattan. Hay una mujer a la que su abuela, a la que la vida le arrebató a sus hijas y le dejo como legado seis nietos huérfanos, por ser la mayor de esos nietos la hizo ser mayor antes de tiempo y le robó la ilusión de ponerse un vestido rojo a sus veinte y pocos años, porque ese vestido se lo debía dar a su hermana que tenía novio. Hay una mujer a la que le quitaron junto a la niñez y la juventud de huérfana que ya le había negado la vida le rompieron el corazón cuando ese novio suyo, en una noche de baile al que ella no pudo ir por sus lutos encadenados, bailó y engendró un hijo con otra que no era ella y que podía bailar y amar. Hay una mujer que cuando sus hermanos ya no la necesitaban y su abuela había muerto fue buscada como compañera por alguien que necesitaba paliar la falta de compañía de una viudez que se le hacía demasiado solitaria. Hay una mujer que por no irse lejos y por intentar por fin vivir una vida propia se casó y cuando nació su hija la recibió como el único regalo que le había hecho la vida. Hay una mujer que vivió por esa hija desde ese día, que sufre cuando la ve sufrir y que desearía que su hija volviese a ser el cascabel que alegraba su vida. Hay una mujer que ama tanto que por amar protegió siempre demasiado y sufre si su hija le reprocha su amor y su protección. Hay una mujer a la que su hija quiere como a nadie y que sabe que esa mujer lo ha entregado todo por ella. Hay una mujer que cuando su hija le contesta mal se queda encogida y dolorida porque no entiendan su amor de madre. Hay una mujer a la que hoy le doy las gracias con todo mi amor y mi comprensión por sus miedos y sus deseos de todo lo maravilloso para mí y para sus nietos. Hay una mujer que nunca fue mujer por ser hija, madre y abuela. Gracias mamá por toda tu entrega y por haberte olvidado siempre de ti, gracias por tu amor mamá. Gracias por dejar de ser tú y darlo todo por mí.