Cuantas veces nos callamos por no poder decir nada,

no por querer cerrar  la  boca, se nos cierran las palabras

Hay veces en que pensamos y ni siquiera sabemos

que palabras ni que ideas se nos vuelve el pensamiento.

En algunas ocasiones nos revoluciona dentro... un algo

un torbellino,  de latidos, de revueltos, de un sin saber se sabe

de no quiero, de sí puedo, de un no voy a soportarlo,

de no puedo es que no puedo...

Nos sentimos destrozados con todo eso por dentro,

sintiéndonos menos que nada, sintiendo que todo es negro

sintiendo que los demás nunca podrán entendernos

sintiendo que nunca nadie podrá echarnos de menos

sintiendo que estamos solos por más que nos den aliento.

Nos encogemos llorando, nos deshacemos por dentro.

Nos negamos a nosotros el poder vivir de nuevo.

No hay colores, no hay olores, no hay sonidos...

Hay silencio.

Ese silencio de angustia que nos grita desde dentro

nos aísla, nos machaca, nos destroza el sentimiento

nos desgarra como garra de cien mil uñas de acero.

Hay veces en que el amor se nos vuelve tan artero

que quien nos hizo sentirlo, al negarlo y no querernos

por no poder soportarlo, nos hace morir queriendo

porque el amor se nos rompe y nos morimos por dentro.

Todo eso es lo que siente quien no habla y está en silencio.

Todo lo que ella calla y que otras no sintieron,

pero el día que lo sientan y se rompan por adentro

sentirán que no es posible pero les está ocurriendo.

O tal vez ya lo han sentido...

porque a veces el sarcasmo está disfrazando el miedo

es tan sólo una artimaña para poder ir viviendo

haciendo daño a quien nunca les haría daño a ellos.

 

C. R. C. (08-09-08)