Cuando escribo, escribo lo que siento en ese momento, no me paro a pensar  lo que pensarán de mí. Mis palabras son desde dentro y salen como quieren. No me importa provocar sonrisas, no busco otra cosa que expresar lo que siento. Cuando leo no juzgo, o al menos intento no hacerlo, tal vez hay alguien que me contestaría que no es cierto y que tiene pruebas, le diría que nadie es perfecto amigo, y yo menos que nadie y además tengo genio vivo, muy vivo, me enfado y con ganas y cuando me enfado arraso con todo lo que tengo por delante. Cuando escribo que soy rara es porque me veo así, no sé porque causa pero me veo como alguien que va a contra ritmo y lo peor es que no voy a cambiar, ni me apetece, por eso si en algún momento entrego algo de mí, lo hago con todas sus consecuencias y sin esperar nada por mucho que duela y por mucho que eso me haga daño, no me arrepiento de nada, o de casi nada, me arrepiento de haber causado lagrimas en una ocasión a alguien que no merecía llorar... De mis lagrimas no me arrepiento, ni de las que pueda verter ahora, incomprensibles hasta para mí, ni de las que haya llorado  a lo largo de mi vida. Soy una persona  que por ser como soy le ha tocado ir sola por la vida y que ha tenido que olvidarse de ella para pensar en otros... como tantos otros y otras, una persona anodina, nada más... con suerte por tener dos piernas, dos brazos con sus pies y manos completos, dos ojos, una mala buena salud y algo de cabeza para tirar para adelante de ella y de los que dependían de ella, como tantos y como tantas. A veces me canso, y mucho, a veces me permito protestar de lo que hasta ahora me ha tocado vivir, y protesto y hasta me empeño en luchar por algo que no será, no porque no pueda ser sino porque sin creer en meigas, ni en maleficios, ni en hados, ni en la fuerza del sino, sí que a veces pienso como muchos y muchas que unos nacen con estrella y otros estrellados. Unos viven la vida sin pensar en nadie y otros por pensar demasiado en los demás, se les pasa la vida y cuando se dan cuenta ya no hay vuelta atrás. Hay un tiempo para cada cosa y por haches o bes, ese tiempo pasa y no vuelve, por más que un día le dijese a alguien que iba a luchar porque no me quería negar esa oportunidad, la vida y las señales me están diciendo de nuevo que no quieren que luche por eso que alguien definió como muy difícil y casi imposible... si será imposible y difícil que de nuevo las únicas vías de lucha que tenía se han ido al garete sin más y sin saber por qué. No tengo ningún medio para poder seguir luchando por eso que me han dicho y aunque nunca se sabe, ahora no soy yo la que puede saber, el único medio de que disponía ya no existe y aunque no me he rendido, como comprenderéis no soy don Quijote y no se me da por  luchar contra molinos de viento y si son invisibles menos todavía. Continuemos entonces viviendo que de eso se trata, cada uno como quiere o como le dejan que eso no siempre es cuestión de voluntad ni de amor propio, algo de amor hacia los demás también hay que poner y por supuesto para dar ese amor no olvidarnos de querernos a  nosotros mismos... esos grandes olvidados de unos y el ombligo del mundo para otros, tal vez estos últimos son los que saben vivir, tal vez... pero eso hay que saber hacerlo y no todos somos tan inteligentes y no tenemos capacidad para aprender esa asignatura en la que otros se han licenciado con matricula de honor en la teoría y lo más importante en la práctica.¿Enhorabuena a ellos? Si les satisface, la mía la tienen, seguro que su ego se esponjara todavía más, no cuesta nada darles ese minuto de gloria... ¡Ave ególatras...!  todo sea por vuestra autosatisfacción... ¿o no?