Treinta de agosto. Se levantó, se vistió y se fue a la peluquería. Había dejado crecer su pelo para  el recogido trenzado de ese día. Se le clavaban las horquillas y cuando le colocaron a ambos lados las flores diminutas se miró en el espejo y sonrió. No acababa de comprender aquella sensación de tranquilidad que tenía, siempre había pensado que estaría nerviosa, pero no lo estaba. A las doce estaba de nuevo en su casa, aún quedaban más de cinco horas y seguía tranquila. Después de comer empezó a maquillarse, se pintó poco, recordaba las palabras del fotógrafo, no debía recargar sus ojos y los tonos debían ser dorados o marrones, pero muy suaves. Los labios apenas parecían maquillados, un poco de brillo rosado nacarado y nada más. En su cuello una cadena de oro, muy fina y con perlas engarzadas. Unos pendientes en forma de aro también con perlas cultivadas. No se puso ningún reloj. En sus dedos un anillo de oro blanco, un solitario con un zafiro pequeño. En su muñeca la pulsera que le habían regalado hacía un par de meses, un aro de oro con el frente trabajado en forma de hoja y una perla en el centro. A las cuatro llegó la modista con su vestido, al ponérselo hubo que hacer un último arreglo a su cinturón, había adelgazado de nuevo y la banda de raso estaba floja, un último retoque ajustando los botones y a las cinco menos cuarto ya estaba lista. El ramo de flores lo habían traído hacía un par de horas y ahora tenía que esperar. Seguía tranquila, demasiado tranquila. A la cinco y cuarto no esperó más y bajó a la calle del brazo de su padrino. Hacía calor, el taxi esperaba a la puerta, subió en él y llegó a la Iglesia, la gente la esperaba fuera y él también. Entraron y a la salida después de besos y enhorabuenas por parte de todos se marcharon a hacer esas fotos que suelen hacerse en un día como ese. Seguía tranquila. A las siete ya estaban en el restaurante, más fotos. Brindis. Vals, baile… Las flores siguen en su caja. El vestido doblado en una bolsa. Los anillos enganchados en la pulsera y las fotos en un álbum de tapas verdes.