Mi voz se irá apagando poco a poco

en cada una de las voces que tú escuchas.

Ni tan siquiera recordarás que la voz mía

era una voz que sólo oía a la tuya.

Roto por ti el vinculo que era tan frágil,

como un intento de no perder lo no tenido,

no queda ya nada que nos haga encontrarnos,

has condenado mis palabras al vacío.

Nadie habrá que de ti me diga nada,

nada de ti será visible ni tangible,

tan sólo fue la última gota de mi sangre

la que latió cuando tu voz llegó a mi oído.

Ahora de nuevo ya no hay nadie allá a lo lejos,

mejor así volver a esa mansedumbre

de quien sabía que era tarde para ella

y que vivir estaba hecho para otros,

esos que pasan mientras que  a ella nadie espera

y ella sabe que aunque espere no habrá nadie.

 

C. R. C. (30-08-08)