Se termina agosto, un mes tan deseado por muchos y tan igual  para otros. Triste para los que  lo recordarán con una lagrima por los que se fueron. Alegre para los que lo están disfrutando todavía. Igual a cualquier otro mes del año para los que el calendario no marca días especiales por ningún motivo bueno o malo.

He hecho una pausa, y he ido a  comer,  ahora estoy algo somnolienta y de buena gana me echaría en ese sofá que está a mi derecha y dormitaría toda la tarde, o unos minutos, pero me apetece eso, dormitar... lo malo es que tengo que ir a trabajar esta tarde y sé, cada uno sabe de si mismo y a mí me pasa eso de que la siesta, aunque sea breve, siempre me sentó mal, y en vez de espabilarme me deja más adormilada que antes de haberme dormido y... no puede ser, hay que estar en lo que se está y se está en el trabajo, mal que nos pese a los que no gozamos de ese mes total  de vacaciones, día tras día... uno, dos, tres, cuatro... veintinueve, treinta... ni recuerdo lo que es eso... claro que después dicen que se padece depresión postvacacional... ¿qué será eso?... mejor no lo pienso demasiado porque no vaya a ser que me coja una depresión novacacional... y ahora mismo es lo último que debo cogerme  ya bastante floja anda una para que aún encima eche de menos también saber a que saben treinta días, o quince, que aún molan más repartiditas... Así que dejémonos de tonterías y mientras me quito el adormilamiento  pensemos en que debe ser estupendo desconectar pero... al menos así septiembre será un mes más como cualquier otro... a no ser... no estaría mal eso de que por caprichos del azar esta noche hubiese suertecilla y sonase la flauta por casualidad, y que ese boleto que guardo desde el sábado pasado me dé la oportunidad de pensar la forma en que me organizaría unos cuantos viajecitos que no tuviesen que ser contrarreloj como el de la semana pasada, veinticinco horas de tren... casi nada... aún me dura el traqueteo en los oídos, mereció la pena eso sí, la ciudad es preciosa, y esos dos días y medio que estuve en ella me vinieron bien,  llegaba a la noche agotada y dolorida de tanto caminar, hubo un día en que no podía dormir de lo que me dolían los pies, no recordaba algo parecido desde una excursión con el colegio, así que me consolé pensando que no eran los años... era el andar... En fin que no hay otras de momento, no desconectar tiene como ventaja no tener morriña del tiempo de vacaciones que se nos va. Para mí éste ha sido un mes tal vez peor que el de  otros años, pero por motivos muy muy personales y de los que sólo yo y tal vez alguien más conoce la causa... y la verdad está dándome los últimos coletazos a base de bien... tal vez sea peor todavía septiembre, de momento siento esa especie de nudo en el estómago que nos aprieta cuando esperamos y a la vez tememos algo que está próximo a ocurrir... Decididamente, mejor pensar en ese boleto... pero... creo que ni tocándome esa chiripa desaparecería este puñetero nudo... mira que soy rara, rara, rara... rarísimaaaaaaaa...