Alma de cántaro,

encerrada en tu cuerpo

él es el ánfora.

Hecha de barro,

mezcla tierra rojiza con caolín blanco.

Y por afuera,

un barniz que asemeja polvo de estrellas.

La Vía Láctea,

dibujada en tus ojos, no es tan lejana.

Mil golondrinas,

sobrevuelan tu pelo y allí se enredan,

juegan  al escondite

con esos pájaros de tu cabeza.

Tierra mojada,

el perfume que emana de tus entrañas.

Faro en la noche,

esos ojos que esparcen luz de la aurora,

rasgas, cuando las miras, las negras sombras.

Y sin embargo

eres cántaro antiguo, resquebrajado,

que por tus grietas

sin querer vas filtrando todo tu néctar.

Almíbar azucarado, canela en rama,

con esencia de aceite puro de oliva,

y por afuera

turroncillo relleno, de puro tierna.

Aceituna  altiva

Flor del almendro

Algodoncito dulce de caramelo

Dura al primer mordisco, tierna por dentro.

Dulce en lo agrio,

el sabor de tus hieles, dulce en tu boca.

 

C. R. C. (14-08-08)