martes, 12 de agosto de 2008 13:43
por
macarey
Doce de agosto
Martes doce de agosto, parte meteorológico, nublado, intermitencias de cielo azul, chubascos, viento racheado, temperaturas en descenso...
¿Es agosto? Agosto frío no rostro...
Esta tarde toca trabajo, me llevaré la cazadora en el brazo, las gafas de sol puestas porque me molesta en los ojos la luz blanquecina, me molesta más que el sol y además me duele la cabeza, un paraguas plegable en una mano por si “chove”, el bolso en la otra mano a tope como siempre y mira que reviso el puñetero bolso en busca de lo que no debía estar allí y como si nada, por más que elimino cachivaches, siempre va a tope) en la otra mano. Esta mañana, después de asomar la nariz por la ventana, me decidí por unos vaqueros y una blusa camisera negra. En cuanto a mis pies, hoy no veía sensato ir de sandalias, ni con zapatos de puntera abierta, así que me calcé unos zapatos de punta afilada, muy socorridos para días como hoy que no apetece mojarse y no apetece aprisionar los pies del todo, cerrados por delante y abiertos por detrás y por supuesto con tacón fino, mal sería que el agua llegara más arriba de la altura del tacón, no mucha, unos siete centímetros, pero la suficiente para poner a salvo mis talones del agua del suelo y de la de la lluvia, así que, taconeando, me fui a la oficina y la mañana fue tranquila. Comentamos sobre el reciente viaje de mi hija, llegó ayer noche después de pasar cuatro días y medio en “la capital”, llegó con el pelo mojado, la había recibido la lluvia en la estación de autobuses y la agradeció, hoy supongo que ya la habrá aburrido, aún no ha vuelto de clase, llegará sobre las tres menos cuarto, comeremos, recogeré la cocina y me iré de nuevo taconeando a la oficina. Esta tarde estaré sola, supongo que si no hay demasiadas llamadas, ni demasiadas visitas, que nunca se sabe, estos días grises y locos a veces animan a la gente a dejarse caer por allí, pero si me dejan aprovecharé para poner al día algunas cosillas. Acaba de llegar mi niña, así que toca ir a comer que, la verdad, el estómago ya está protestando...