lunes, 11 de agosto de 2008 14:50
por
macarey
En el centro
Desde dentro,
desde ese único punto,
donde nace el sentimiento.
Muy adentro.
Tan oculto, tan secreto.
Indomable.
Caprichoso.
De repente nace sólo.
Imposible de inventarle.
Va por libre, a su modo.
Nadie puede atraparle,
no obedece a razones,
su razón es la que vale.
Inconsciente.
Irrazonable.
Podemos cerrar lo ojos,
intentando no mirarle.
Podemos, en mil ruidos,
en su llamada silenciarle.
Podemos huir de él,
alejarnos desafiantes.
Podemos negar su nombre
o puro placer llamarle.
Engañarnos de mil modos,
contentarnos con plagiarle.
No le importa.
Es muy libre.
Muy altanero, pues sabe
que cuando clava la flecha
ningún escepticismo vale.
Arrogante.
Caprichoso.
Juguetón.
Ciego.
Amable.
Perpetua duda en sus ojos.
Inconstante acompañante.
Se nos va como ha llegado,
sin pedir permiso a nadie.
Es el cielo cuando llega
y el averno cuando parte.
Cobarde entre los cobardes,
escondido muy adentro,
donde no lo encuentre nadie,
donde, de repente, un día
nos sacude al despertarse.
Allí dentro.
En el centro.
Donde el sentimiento nace.
C. R. C. (11-08-08)