martes, 05 de agosto de 2008 13:47
por
macarey
Ideas claras...
Esta mañana tengo que reconocer que estaba guerrillera, vamos que era uno de esos días en que me da por ir a por todas. Llegué a la oficina y después de que me pusieran al tanto de lo que se estaba semicociendo en el despacho del fondo y porque me llamaron, que conste que me llamaron, no pensaba intervenir porque ya sabía que si requerían mi presencia iba a pasar lo que sabía que iba a pasar, que me conozco y por eso estaba quietecita sin asomar la nariz, esperando que se me pasara lo que por llamarme al final pasó. El caso es que entré, me senté y en vista de que lo que me consultaban no era lo que me estaba poniendo como me estaba poniendo, pues... ataqué... que ya os dije que hoy mejor que no me dijeran nada porque dirigirse a mí era peligrosillo, pero... pensándolo bien, me parece que la llamada fue para provocar ese estallido de que soltara por la boquita lo que me paseaba por la cabeza, porque digo yo que a estas alturas, para que vamos a engañarnos, me conocen bien y saben del pie que cojeo y bastante, por cierto. El caso fue que pregunté, mejor dicho, dije que me habían llamado ayer para preguntarme por uno de los temas que estaban dejando aparcados y como no tenía nada sensato que contestarle a la persona que me llamó, le había dicho que yo no había estado desde el jueves, pero algo había oído del tema, así que no se preocupara que mañana, por hoy, lo llamaría para contestar a su consulta y darle los datos que me pedía y entonces sí, entonces pregunté cuáles eran los motivos para darle tantas vueltas a contestar a lo que nos preguntaban.... Vamos... que cuando no soy capaz de entender algo, por más vueltas que le doy, pues lo digo, vaya si lo digo. A continuación solté ya lo del otro tema y es que a cada cual era mejor que el anterior. Yo soy como soy, terca, muy terca, pero hay quien de repente empieza a imaginarse lo que pensarán y lo que dirán si decimos nosotros que, o si decimos nosotros cual. En fin, que después de despacharme a gusto y cuestionar todos los argumentos, bueno interrumpiéndolos porque los argumentos de marras ya me los conozco de memoria, pues... al final ¿qué pasó?... nada malo, si va a resultar que al final era por eso por lo que me habían llamado, buscarme la lengua... En fin, que medio apoyada por mi compañero, al final pude llamar a la persona que quería saber algo tan sencillo como si vendíamos o no lo que le interesaba comprar y el precio y es que todo este lío no trataba de otra cosa, ¿absurdo? si, muy absurdo, pero.... mejor no entrar en detalles porque aún sigo algo sublevada y no vaya a ser que diga más de lo que debo decir. El otro tema, vamos, nada del otro jueves tampoco, decidir que contraoferta hacer por otra venta y contestar al interesado en la compra, que tanta crisis o mejor dicho tanto buscar cuatro pies a las repuestas dadas y a lo que nos pueden responder es simplemente marear la perdiz y en esto, como en todo, lo que hace falta es tener las ideas claras y saber que es lo que queremos y cómo, ¿o no?.Pues eso.