Esta madrugada, escasos momentos antes de despertar, he soñado. Como desperté al poco  tiempo aún recuerdo el sueño. Fueron unos instantes, segundos. Estaba en mi cama,  sentada, miré hacia la ventana y allí al fondo donde aún se ve ese trocito de montaña y la silueta de los árboles recortada, empezó a ponerse el sol, aparecieron nubes y el sol se volvió de color naranja intenso, el cielo rojizo dorado, entre las nubes se reflejaba otro sol, el perfil de la montaña  y los árboles se oscurecieron y todo el cielo sobre ellos era de un color rojo dorado, las nubes tamizaban la luz dándole un brillo anaranjado rosado y entre ellas los círculos dorados del sol y su reflejo parecían jugar al escondite con las nubes.  En sueños busqué la cámara de fotos, no estaba en mi mesilla y me levanté corriendo para ir a buscarla, pero... al volver... se había puesto el sol... al mirar por la ventana todo era negro... poco a poco volvió a aparecer la silueta de la montaña y los árboles, el cielo fue recobrando su azul noche con el reflejo a lo lejos del sol que se había ido...  Al levantarme y mirar por la ventana, sigo viendo los colores de esa puesta de sol... Maravillas del mundo de los sueños... recordarlos es volver a soñar.

 

Mis ojos, sin verlo, lo vieron,

las luces jugando a encender,

por ellos y dentro de ellos,

el cielo dorado que ven.

El rojo concierto de nubes,

doradas con manos del sol,

reflejos del sueño dorado,

rojizos destellos de sol.

Ocultos detrás de las nubes,

dos soles dorados que dan,

dorando al   rojo en el sueño,

caricias al cielo, dorando sus besos,

abrazos de nubes, amadas del sol.