Hoy sí llueve, llueve de verdad sin piruetas en el aire que digan que llueve cuando es otra lluvia la que los ojos ven y sienten. Llueve lluvia de las nubes grises en este rincón esquinado y angular a salvo de vientos, protegido del océano en su corazón abrigado y entregado a él en sus brazos abiertos con los que lo abraza como al viento que lo besa cuando sopla el nordés sobre sus alas y le da alas por más que su corazón esté a salvo de vientos y oleajes.

La otra lluvia ha cesado, se ha confortado con ese reencuentro, con ese sonido hoy mudo pero luminoso y vibrante en el silencio. Ha surgido en medio de palabras adormecientes de una mañana monótona tanto como enervante. La luz surgió en medio de la lluvia gris en el vestíbulo blanco que me escuchaba y me veía sonreír en ti. Brotaba en los escalones que me llamaban a sentarme olvidando lo que no era en ti y en mí. Un instante basta para recorrer el infinito, un instante conjunto de existir a la vez latiéndonos en cada  vibración del aire que nos arrebata  en la plena sintonía de la presencia de nuestra luz.

 

 Melodía acariciante desde y para,

 Voz a voz.

Susurrantes, anhelantes

Dos te quiero

Entre los dos

No son más que unas palabras

Tuyas mías

De los dos.