Ha pasado la hora tuya y la mía

Se nos fueron los besos que no te di

Se perdieron sin darse por no encontrarse

Nuestros ojos buscando quien mire así.

Ha empezado la hora mansa y conforme

Del continuo sonido de estar sin ti

No tendrás quien te acuse de no entregarte

No tendrás quien se entregue sin miedo a ti.

En la hora de vuelta de mi silencio

Se adormece sin sueño el puede ser

La mañana esta viva y voy viviendo

La sonrisa tranquila del ya lo sé

En la hora del sueño que no ha llegado

De la cierta certeza del no hallaré

Con la niebla que cubre de gris el sueño

Se dibuja este beso mordido en ti.

 

C. R. C. (22-07-08)