sábado, 19 de julio de 2008 10:25
por
macarey
Ayer

Mañana de sábado. Ayer mientras iba sentada en un autobús escribí en el cuaderno que compré una tarde en que los pensamientos querían hablar y me mandaron escribir, desde esa tarde el cuaderno va en mi bolso y cuando ellos llaman me siento y los atiendo. Ayer me hablaban de barcas cubiertas de algas dormidas sobre el lodo de las rias en la hora de la marea baja, de las sombras chinescas que mi mano proyectaba al escribir mientras atravesaba el autobús los túneles de la autopista, los puentes, el muro verde... el mar, siempre a la derecha, jugando al escondite con el verde y la piedra... gris autopista, verde muro, azul mar, azul cielo... sombras en el túnel... verde, verde, verde, muro verde... Después la llegada, el subir apresurada las escaleras de la estación, los tramites en busca de esos expedientes... la sonrisa al despedirme y la promesa de que me llamarán cuando estén firmados... seguramente el lunes... Ojear un escaparate, entrar en un comercio, rebuscar entre los vestidos... ir al probador... mirarme... gustarme el vestido al mirarlo en el espejo... y... ¡que demonios, me lo llevo!.. mal será que no haya una ocasión especial para ponérmelo... y sino ya lo pondrá mi hija... ¡que narices, me lo merezco!... Salir con la bolsa, caminar, notar el calor y la sed, sentarme en una terraza bajo una sombrilla y beberme una Coca Cola bien bien fría... Otro bus éste urbano, llegar a los Cantones, pasear por los jardines, disparar fotos a todo lo que disfrutan mis ojos, hasta que se agotó la batería de la cámara... no la había recargado... Ir hasta los soportales de la Marina, sentarme en una mesa al aire libre, pedir una ensalada y una copa de sangría... se estaba tan bien allí al aire libre... Lo que son las cosas, vuelve a gustarme estar allí... todo cura... ya no hace daño... la ciudad no era la culpable no mereció mi repulsa... esa sonrisa de ayer fue por comprender al sentirme así allí que esa cicatriz está borrada... y sonrío para mí.