jueves, 17 de julio de 2008 18:19
por
macarey
No será
Ya que no valgo la pena,
que escriban solas mis manos.
Van por libre y a su aire.
Ni me importa lo que escriban,
ni les dicto, ni las freno.
Hoy lo escrito es cosa de ellas,
no hay ni motivo ni objeto,
sólo el vicio de escribir.
Ya que no valgo la pena,
ni siquiera para mí,
dejaré que libres ellas,
vuelen donde quieran ir.
Si dibujan un paisaje
que disfruten al mirar.
Si sueñan con que las besan
que se mueran por amor.
Si rompen todos sus sueños
ya volverán a soñar,
tal vez no sea tan malo
llorar por querer llorar.
Ya que tú vales la pena,
no te dejes engañar.
No confundas.
No confíes.
No sufras, nunca jamás.
Si tus manos se amotinan
enjuiciadas serán
y ni tan siquiera a tus manos
dejes libres para amar.
Ya que tú vales la pena.
Hazte valer.
Hazte amar.
Hazte invisible a los ojos,
no te vayan a engañar.
Sigilo.
Sombra.
Silencio.
Ausencia.
Interrogación.
Duda siempre.
Y nunca olvides:
Ata en corto al corazón.
Pero en eso eres maestro,
¿cómo se te va a olvidar?,
que de tanto atarlo en corto
no sabe lo que es amar.
Y es que tú vales la pena,
por eso nunca te das.
Por eso nunca te entregas,
no te vayan a engañar.
No vaya a ser que te ocurra,
por caprichos del azar,
que dejes de ser maestro
por aprender a confiar.
No vaya a ser que no valgas,
no vaya a ser, no será.
No vaya a ser que suspires
por alguien que no se da.
No te arriesgues.
No te ablandes.
Que no aprendas nunca a amar.
Nunca esperes un te quiero.
Nunca tengas que esperar.
Que no ames nunca nunca.
Que nunca sepas amar.
C. R. C. (17-07-08)