Un beso, una caricia, un sentimiento, gracias.

Gracias.

Gracias por acordaros de mi.

 

 

Tomaremos un café de medianoche

¿Con azúcar?

Sólo y fuerte, sin azúcar me lo bebo

No me quita el sueño esa cafeína

En la vena gota a gota me la inyecto

¿Cómo está?

¿Os apetece una nube de merengue?

¿o de nata con canela y chocolate?

¿o tal vez un buen helado de vainilla?

Aquí tengo un chocolate bien fundido

Derramándose hirviente sobre los helados

¡Que gozada de sabor caliente-frío!

Mantecado, fresa y nata  con pistacho,

montañitas que recubre el chocolate

y un barquillo de abanico coronante.

¿Qué os parece un tocinillo de esos de cielo?

Es que tengo una receta heredada

y me salen de  chupetearse los dedos.

Vaya empacho de empalago con lo dulce,

menos mal que mi café es frío y negro,

sin azúcar en un vaso azul cobalto,

donde sorbo a sorbo siempre me lo bebo,

paladeo  su sabor  fuerte y amargo.

Por vosotros he sacado porcelanas,

mantelitos vainicados con encajes,

cucharillas de vieja alpaca plateada

y en el centro de la mesa he colocado

un gran centro, color  negro porcelana,

donde he puesto dos orquídeas de bohemia,

blancas con el corazón rosa de nácar.

Y después del café y del chocolate,

del helado y del tocino de cielo,

miraremos juntos desde la ventana,

pero antes...

¿nos sentamos todos  juntos a la mesa?

¿no lo oléis?

El aroma del café flota en el aire.

 

Un beso

 

Carmen