Ya estamos aquí de nuevo. Esta mañana apenas pude más que abrir el blog y enviar un buenos días, me tomé mi café y como  debía un poema, aunque no nuevo... rebusqué y fue para quien mira por su ventana el cielo y oye las campanas. El resto de la mañana se lo dediqué a mi princesa, sí mi princesa de veintidós años, hoy estaba radiante y feliz, por fin su príncipe  ha vuelto,  mes y medio sin verse y hoy como me decía ayer era la mañana de Reyes para ella. Su cara era... resplandecía, brillaba, sus ojos tenían estrellas, su sonrisa.., en fin... que se me cae la baba con ella... como a todas las madres y verla así de feliz, es mi regalo mejor. Así que mamá ha estado de cenicienta, limpia que te limpia, bueno... de vez en cuando plumero en mano bailaba al ritmo de la música que su niña escuchaba mientras esperaba. Hace un rato que ha llegado y se han ido a comer, ahora sólo en casa la reina madre y cenicienta, el príncipe, como se entere de que le llamo así el bufido sería....... pero por más que intenta meter las narices cuando me pilla escribiendo no sabe muy bien lo que su loca madre hace. Pues eso que el  príncipe me acaba de mandar un mensaje, viene de camino, ha estado desde el jueves  en el festival ese del norte, si... el festival Celta de Ortigueira... y ya viene para casa... dormirá toda la tarde y luego acaparará a su hermana en cuanto la deje su niño. Así que mientras espero que vuelvan, aquí estoy sentada en mi butaca, portátil en las piernas y pensando en mi niña, mi niño y en... bueno en  mucha gente, pero eso ya lo sabéis.

Debo un correo y lo escribiré ahora, si niña no me olvido de ti, para nada, si tu supieras que anoche ni podía dormir... seré... soy como soy y no tengo remedio, ni quiero.

Será posible, tengo ganas de bailar, me parece que me escabulliré,  que la reina madre me mira y bastante mosca está ella, bueno a ella sí le leí algo de esto, y ya no me pregunta tanto, no fuera  a ser que me estuviera enredando alguien que eso de INTERNET es el demonio... lo del blog le gustó, lo de los versitos ni se me ocurre enseñárselos, se reiría de mí, pero al menos ya no me mira tan reprobadoramente cada vez que me ve así como ahora, sentadas las dos en la sala, ella con su tele y yo con mi bicho.

Lo dicho me voy a la cocina que es el reino de cenicienta y  bailaré un ratito, a quien le apetezca ya sabe, se cierran los ojos, se llama a  la música y se deja volar la imaginación, moviéndonos como nos nace de allí donde se siente el baile y todo lo mágico, no hace falta ni música, ella está dentro o a menos yo la siento... lo dicho soy como soy y no tengo remedio, ni quiero....