Me rindo, dame un respiro, no me pidas más de lo que puedo, hoy no. Hoy necesito olvidar tu reto... una hora,  un día... tal vez menos, pero ahora no. Ahora no puedo seguir luchando, me faltan fuerzas, estoy tan cansada, me siento tan dolorida, tan vacía.

No es pedir demasiado, sólo una pausa, déjame respirar, déjame llorar, no me juzgues, no soporto esa mirada, no merezco ese reproche, sigo aquí, no me oculto, no te niego. Me niego yo a seguirte,  ya ves todo lo que avancé desde que me lanzaste tu reto, pero... ¿sabes? cuanto más lo intento más duro es  darse cuenta de golpe, recordar lo que tan bien tú sabes, lo tarde que es para todo, lo inútil que es mantenerse en pie firme en medio de mi duda. Van dos, por dos veces aposté por ti, sin escucharme, sin dejarme decirte lo que sabes. La primera caída fue dura, el suelo estaba tan cerca todavía, la duda era certeza, me levanté curé la herida y  de nuevo me dispuse a luchar, ni te pedí una tregua, lo sabes, no pedí ese armisticio ni tú me lo diste. Sabes todo, sabes lo que me ha provocado esta agonía de hoy, no, no me digas que me olvide de lo que me hace sufrir, hoy no, hoy sólo soy esa que ya sabía lo que las dos sabemos. A estas alturas las dos sabemos que ya no hay nada que esperar, mi mano será la única que acaricie tu mejilla, mi sombra la única que te acompañe, no temas, no es una rendición total sin condiciones, sólo una petición de tregua, acéptame como acepté tu reto. Acéptame como yo  acepto, pero dame  unas horas, necesito tan solo unas horas y volveré a ser, volveré a luchar.