La tarde pasa, grisácea, somnolienta,

la luz del cielo lastima, blanquecina.

Cierro los ojos, miro entre mis pestañas,

tamiz de luz, barrotes y cortinas.

Suena tu voz, hablando en mi cabeza...

Sorpresa fue oír hoy tu llamada.

Pensando en mí, oyente ilusionada,

mientras decías que a ti te ilusionaba.

No digas más... lo dices sin decirlo.

Sintiendo en ti, lo mismo que en mi siento.

Lo nuestro es... no voy a definirlo,

llamémosle... lo nuestro, a lo nuestro.

Si yo no sé, si tú tampoco sabes,

aún sin saberlo los dos, los dos sabemos.

Yo se que tú... susurras en mis sueños.

Soñaste tú... amándonos en sueños.

Sin ser, sin ver, los dos somos y vemos,

los dos sentimos, los dos acariciamos,

los dos sonreímos, los dos nos acercamos,

mi voz, tu voz, las dos entrelazadas.

Cómplices son... las voces, las palabras,

son nuestras manos, mis labios y tu boca.

Sin dar un beso se puede ser besada

por una voz que ríe mientras habla,

que tiembla un poco... vacila y regaña.

Y sin decir... me dice, nos decimos...

No digas más... no digo... no decimos...

Lo nuestro es...  es, aún sin saberlo.

Nos recordamos... los dos, los dos pensamos.

Pensando en ti... escrito va este beso.

Bésame tú...  pensándome al leerlo.

 

 

            C. R. C  (04-07-08)