miércoles, 02 de julio de 2008 17:04
por
macarey
Sólo palabras
Nadie puede decirnos que no duele
lo que se siente dentro y nos lacera.
Nadie puede apuntarnos con un dedo
y negar que nuestra yaga no es sincera
Nadie puede exigir que no suframos
por sentir que no sienten como sientas
Tú y tu yo de tus razones es el sabio,
nadie puede ser en ti como tú seas.
Cada cuál tiene mil y un argumentos
que se ajustan al guión de su cabeza
nos enredan desde el pie hasta el cerebro
y nos rompen por rompernos los esquemas
En la hora del desaire de las manos
En que darse de baja es breve gesto
con que hacer borrón de cuentas y alejarse
arrebato anonimante, distanciante,
empujón al cerrar puertas, cerrojazo.
Que no quede ni la aldaba que nos llame,
que no haya quien pueda sorprendernos.
Sólo el yo de si mismo es el más sabio
el guardián ante los yos que nos invaden.
Ante eso sólo queda darte un beso,
un adiós si es que no quieres un saludo,
un meneo de cabeza al pensarte,
un suspiro hondo, triste, acompañante.
Se levantan y se bajan estos hombros,
que ni pueden muchas veces con su peso,
se dirigen hacia el suelo las miradas,
se curvean hacia abajo las sonrisas.
Se te tienden desde lejos las palabras.
C. R. C (02-07-08)