Demasiadas pistas, demasiadas miguitas de pan dejadas caer como quien no quiere la cosa. La curiosidad mató al gato. ¿Quién se atreve a ponerle el cascabel? En el fondo de esos pensamientos que se intuyen en quien piensa que adivina cómo reacciona  quien interpreta el color de la luz cuando atraviesa una gota de agua tendida al sol  en el borde de esas pestañas que se agitan y abanican los colores que ocultan la luz de las tinieblas que tanto esqueleto ambulante  recrea avariciosamente dolido de contemplar la insoportable levedad de una lagrima escapándose indómita latiente  movimiento reflejo  sentimiento innombrable  descoyuntando de sus goznes oxidados la carcasa ósea ostrario sin perla que desgaja la naranja secamente mohosa incubada noche a noche dia a dia luz a luz sombra a sombra sin más motivo que la absoluta negación de la evidente helada gélida  amargadura del mordisco agrio  hiel de la verdad. Asfixiante  decir sin punto y coma.