Ayer fue un día que había aplazado durante mucho tiempo, mi último miedo, mi último reto... y lo superé. Escribí un largo correo a mi querido confidente, empecé casi gritando... Lo he hecho... Síííííííííí!!!! Lo he hecho... Después le conté de esos amigos que se van encontrando y a los que se va tomando cariño. Le conté de las palabras que dejáis aquí y de que me hacen sentir bien porque saber que hay gente que entiende la vida y siente de la misma manera y con los mismos miedos, dudas, luchas y quiere seguir soñando que no todo es sueño y si lo es por lo menos soñar ayuda a vivir, ayuda a aceptarnos con más benevolencia y aprender a querernos un poquito. Tenemos que saber querernos para poder querer. A veces me cuesta  escribir sabiendo que me leen, hay algo de vergüenza que  aflora en esa timidez que todavía colea por mi interior. Se es tímido aunque se va aprendiendo a no serlo, pero lo que es innato no deja de manifestarse nunca. Le conté que me siento de nuevo yo misma, le escribí con mayúsculas, por fin SOY YO de nuevo, no la que conociste ni la que  se esfumó, esa no era yo, era la mujer más llena de inseguridades, más encerrada en sí misma y más disconforme con ella y con lo que había permitido que llegara a sentir o a no sentir. Alguien me escribió hace tiempo... todo está en tu interior... es tal vez uno de los comentarios que más me han hecho reflexionar y ahora sé que era cierto... gracias por esas palabras, me pasaré por tu espacio, por tus “Playas abandonadas” y dejaré en ellas un mensaje de agradecimiento Rafael. Le conté de esos amigos que se van encontrando en estas paginas, de sus sueños de hacer felices a quienes no tienen quien les escriba, de esos sueños que se sueñan entre un montón de soñadores, de esas palabras que hacen bien cuando uno se encuentra muy mal, y nos hacen sentir que no estamos solos aunque nos lo parezca y que siempre hay quien sufre mucho más y  vive con más coraje... gracias José Luis y Betty, bicos e agarimos para los dos. Le conté de esas palabras que dejan como comentario en alguno de mis escritos y que son pura belleza y reflexión  en cada línea, gracias Trianas, no merezco tanto, sólo es lo que me sale de dentro, dejo fluir lo que siento por dentro en cada momento, pensando desde mí propio ombligo casi siempre, será que los ombligos de cada uno de nosotros son muy parecidos y a todos nos duele la cicatriz. Finalmente y aunque fue lo que peor supe hacer, porque “es  muy difícil” y “casi” tan  “imposible” de contar como de que sea ¿tú me entiendes verdad?, se lo he contado, lo poco que le pude contar (¿sigues entendiéndolo?) y a mi manera, ya sabes que a veces me lío y escribo o mucho o poco, o me paso diciendo o me parece que se me entiende porque yo sé lo que quiero decir, pero en este caso sé que si no entiende algo no va a interpretar por libre, me preguntará lo que no entienda, me reñirá o no, tal vez no, ya te contaré lo que me responde, pero contar se lo conté todo, el dónde, el cuándo, el por qué, el cómo y el hasta ahora, lo que siento, lo que sientes, lo que callas, lo que no dices, lo que no muestras, lo que desconfías, me he callado lo que me ha dolido, no quiero predisponerlo en tu contra, eso lo he pasado de puntillas en mi escrito, ya bastante complicado de entender es para complicarlo más, por eso menos lo de hace dos semanas se lo he contado todo... no es difícil cuando se encuentran las palabras  y se intenta transmitir lo que se siente.