Hay palabras que se dicen para ser amable o porque queremos decirle a la persona que van dirigidas que nos gusta su forma de ser. De esas palabras una me pone de los nervios, me chincha, me mata, y lo malo es que cuando me la dicen sé que lo hacen porque me aprecian, o porque les gusta lo que intuyen de mi forma de ser, lo agradezco de todo corazón, pero... preferiría no parecer eso, no lo busco, no lo soy, soy todo lo contrario a “encantadora”, soy brusca, soy cabezota, soy respondona, soy mal genio, soy impaciente, soy bule bule, soy perezosa, soy vaga,  soy soñadora, soy confiada,  soy cariñosa, soy risueña, soy llorona, soy sensible, soy bromista, soy en resumen una pura contradicción, pero encantadora nooooooo, me niego a ser encantadoraaaaaa.  Esa palabrita me da la impresión que me hace más daño que bien, me pongo en la cabeza del que la dice y pienso por él: “es encantadora no vayamos a hacerle daño que no se lo merece y no vaya a ser que nos encante, así que encantado de conocerte y hasta la vista”. Es lo que tiene esa  palabrita de  dos significados y ni uno ni otro me gustannnnnnn... El otro día bromeaba con alguien y le decía esto mismo, él me contestó que ya sabía lo que tenía que llamarme para que lo mandase a paseo... no tanto pero... es que me he cansado de parecer eso... Intento ser buena gente, como cualquiera que se acuesta por la noche y al poner la cabeza en la almohada, se duerme  con la conciencia lo más tranquila posible, que tranquila del todo no la tenemos nadie. No hacemos lo suficiente, que si hiciéramos entre todos un poquitín más este mundo no sería tan cruel para esos otros que no tienen ni la milésima parte de lo que tenemos nosotros, no habría tanto odio ni tanto fanatismo, tanta falta de escrupulos, tanta corrupción, tanta indiferencia ante el dolor ajeno, tanta hipocresía. No consentiríamos que siguieran cada día muriendo mujeres a manos de cobardes machistas, ni otras mujeres tuvieran que callarse y ocultar su rostro y entregarse a quien les impone una tradición que no las considera dignas de pensar ni de decidir por si mismas y hasta las  mutila para que no puedan sentir placer y así no se sientan tentadas de ser infieles. No dejaríamos que un solo niño más fuese profanado por un cerdo animal. No consentiríamos que en nombre de la libertad de un pueblo siguiesen matando, ni unos ni otros. No nos dejaríamos manipular por los políticos que solamente  aman el sillón y el poder. No hacemos lo suficiente... y por cierto y recordando ciertas actitudes, me pregunto ¿A quienes expulsaría del Templo hoy Ese en cuyo   nombre  tanto se escandalizan algunos? ¿A quienes llamaría sepulcros blanqueados? ¿Con quienes estaría en la calle y a quienes levantaría hoy del suelo cuando se acercaran a ungir sus pies?...  Intuyo, sólo intuyo... pero va a ser que soy de esos que votaron con el convencimiento del corazón y el corazón ya sabemos de que color es, y le sienta bien una rosa en la mano que lo acompañe.

 

“Sodes socialistas non  para amar en silencio as vosas ideas, nin para recrearvos coa súa grandeza e co espirito de xustiza  que as anima, senón para levalas  a todas partes.”(Pablo Iglesias)