viernes, 09 de mayo de 2008 20:18
por
macarey
Mejor me callo
Mejor me callo, para que escribir si no sé como expresar lo que me bulle en la cabeza, para nada, mejor pues me callo. ¿Qué es lo que pienso? Una maraña de sentimientos me aprietan el pecho y mi cabeza no para de enviarme señales de alerta, atención ¡PELIGRO!, como cuando el programa de seguridad instalado en mi PC, empieza a desplegar un sinfín de ventanitas emergentes advirtiéndome del peligro de un posible virus o de una amenaza a la seguridad de mi equipo, como ayer que se empeñó en eliminar un programa que tenía instalado hace casi un año y que el día anterior aún había ejecutado con toda normalidad. No hubo forma, por más que lo restauraba desde los elementos enviados a cuarentena, el auto-protect volvía detectarlo y a eliminar de nuevo el riesgo, me di por vencida y programa eliminado, que remedio, o desactivo la protección y no está INTERNET para andarse con chiquitas en temas de protección, o me resigno y no vuelvo a usar el programita de marras. ¿Será eso lo que mi cabeza, tan sensata, me avisa? Mira que si por no hacerle caso y por algún raro y parapsicológico contacto ha sido ella la que ha mandado la orden de que es un virus el programa de marras. ¿Muerto el perro se acabó la rabia?, vamos que es un disparate, pero... parece que los avisos vienen de todos los elementos que resguardan mi seguridad... como que es para detenerse a pensar en ello un poco, ¿será posible tanta casualidad o es indudable causalidad y debía emprender un repliegue defensivo sobre mi misma?, en fin, que lo dicho al principio, mejor me callo porque si no lo hago total nadie se va a enterar de lo que disparato a solas, pero es que esta puñetera sensación de desasosiego me puede y ¡que narices! parece que diciendo sin decir se queda una más menos mal o menos mal desasosegada. Sólo me falta coger una margarita y deshojar sus pétalos, ¿Sí? ¿No? ¿Sí? ¿No?...¿Siiiií?... ¿Nooooo?... claro que la pregunta no es ¿me quiere? ¿no me quiere? Aunque tal vez también haya algo de eso, tal vez sea esa también parte de la gran incógnita, pero esa como no tiene respuesta mejor no plantearla, entonces ¿que me pregunto? Y volvemos al principio mejor me callo, por qué no sé ni que preguntar, aunque reflexionando me doy cuenta de que hay unas cuantas incógnitas, silencios, ocultamientos, desconfianzas, anonimatos, huidas, desconfianzas, ya ha salido dos veces la palabreja “desconfianzas”, ¿va a ser que todo se reduce a una falta de confianza?, y si no se es capaz de confiar ¿para qué seguir intentando ser más que unos extraños?, ¿de qué vale todo si no tengo nada? ¿de qué vale confiar si no confían? ¿de qué vale ser sincera si se callan su verdad? ¿de qué vale desarmarse si se acorazan? ¿de qué vale engañarse si no me engaño? ¿de que vale un te quiero sin destinatario concreto? ¿de qué valdrán las palabras si no hay quién las interprete? De nada, no vale para nada, no vale la pena decir nada, mejor callar, ¿me callo?, me callo. La mejor palabra siempre es la que queda por decir, o eso dicen quienes saben callar a tiempo. Bastantes tonterias han salido ya de mi boca y de mis dedos, demasiado poco prudente he sido, demasiado transparente , ingenuamente soñadora y confiada, ¿de qué vale decir cuando a nadie interesa lo que escucha o lo que lee? Silencio pues, total nadie se extrañara de mi silencio, de lo que callo sólo yo soy dueña.