jueves, 01 de mayo de 2008 16:36
por
macarey
Te cuento
Aún no me he acostado, tengo sueño, estoy rendida pero quería mandarte unas letras. El viaje resultó más llevadero de lo que pensaba, no se me hizo largo, ni dormí, ni leí, me pasé las cuatro primeras horas mirando por la ventanilla, me encantaba ver el paisaje, primero en Galicia y León las montañas, son impresionantes, después en Castilla los campos, con una variedad increible de tonalidades verdes, sólo de vez en cuando miraba hacia el horizonte buscando el mar... la costumbre, se me olvidaba que me alejaba del mar, lo mismo que al mirar el cielo y que no fueran gaviotas las aves que pasaban... que gallega y de la costa que soy... me parecía imposible que no hubiera visto nunca esos sitios y a mis 52 años estar por fin haciendo lo que siempre deseé desde niña. Hoy por la mañana en casa, me emocioné, me dijo mi hijo "nos abandonas" era de broma pero le contesté siempre fui hija y madre, hoy voy a llevarme de la mano a la que ya viajaría cuando fuese mayor.... palabra que me emocioné... lo hago por "ella", "ella" era la que veía el paisaje y a la que no le dolió ni un momento la espalda, estaba feliz, feliz, veía todo con ojos de niña y ahora al escribirlo se me vuelven a llenar los ojos de lagrimas, ¿a mí o a ella? a las dos, a mí por estar aquí sola y a ella por estar feliz de que su espera haya terminado. Las cuatro horas siguientes continúe con el paisaje, pero con música, me puse los cascos y me dediqué a escuchar en mi MP3 esas canciones que me hacen soñar, y soñé el resto del viaje, por eso las ocho horas se me fueron volando. Al llegar a Madrid me sentí casi como en casa, me subí a un taxi y me sonreía mientras aguantaba el primer atasco, me sonreía pensando en una encuesta telefónica que me hicieron hace poco para un periódico de mi ciudad (pequeña pero ciudad), una de las preguntas era valorar las ciudades gallegas por su calidad de vida, y la puntuación máxima se la di a la mia, pequeña, caminable, tranquila, sinceramente como calidad de vida entendida como bienestar para vivir de verdad, no nos gana ninguna de las otras, por eso me sonreía en mi primer atasco, me llevó más de media hora llegar desde la estación de autobuses al hotel, y deben ser unos tres kilómetros más o menos, ¿que te voy a contar a ti verdad? pues atasco de bienvenida a la gran ciudad, era lo menos que merecía como recibimiento y se agradece ser bien recibida, si nadie me esperaba por lo menos el atasco sirvió de bienvenida.
Ayer se me bloqueó el ordenador, por eso hoy continuo con los pensamientos escritos mientras esperaba sola a que me trajeran lo que había pedido para comer.
No ha estado mal la mañana. Visita al exterior del museo del Prado, hoy era uno de los pocos días que está cerrado, 1 de mayo, normal, sus empleados son trabajadores y es su día. Después fotos a la Real Academia Española, fotos al exterior de los Jerónimos y visita al templo con más fotos, me arrodillé en la capilla de Nuestra Señora del Carmen, que cosas, hacía áños que no pisaba una iglesia. Luego callejear por detrás del Prado y bajar de nuevo hacía el paseo, me encontré con el Jardín Botánico y entré. Allí me perdí, se me fue el tiempo sin enterarme,estuve más de dos horas paseando y disparando fotos, no quiero ni pensar en las que hice. Al no haber comido casi nada desde que salí de casa me empezó a entrar debilidad y creo que estuve a punto de marearme, pero acá estoy sentada "sola" en una mesa en la Tapería, esperando que me traigan mi ensalada y mi solomillo. Esperar sola es más desesperante, pero una que tiene recursos, sacó del bolsillo de su bolso, sí ahí donde guardo mi móvil, un taco de post-it, se me había quedado mi bloc en el hotel, pero a la nena se le nota que es oficinista y lleva siempre su taquito por si hace falta anotar algo, que nuestro jefe nos tiene comido el tarro, con el post-it y la agenda, lo de la agenda como que lo llevo peor, pero lo del post-it ya veo que da resultado. Me acaban de traer la ensalada así que pausa y después continuaré, pero por si se me olvida o se me pasa, aquí queda reflejado mi fastidio por no haber querido, uno que yo me sé,acompañarme en estos días, como me hubiera gustado su compañia cuando paseaba por los jardines y ahora mientras me dispongo a comer. Que sí que te entiendo, pero te echo de menos ¿sabes?, pero no te preocupes que a cambio me llevo un montón de fotos. ¿Lo ves? tengo que darte las gracias de nuevo, de haber estado contigo sólo hubiese tenido ojos para ti, así que: cielo, un bico y preparate porque no va a quedarte más remedio que acompañarme la próxima vez que visite tu Madrid, no te va a valer irte de puente como ahora y ya sabes que soy cabezota y lo he de conseguir, y a ti te apetece tanto como a mí, mi querido desconfiado a pesar de tu plantón no puedo evitarlo TE QUIERO.