Ayer hablamos de la música que escuchamos, de esas canciones que suenan en la radio y que de vez en cuando parecen cantadas para nosotros. Recuerdo una tarde entrando en un local comercial donde mientras hablaba la persona que nos indicaba las cualidades de un sofá-cama, de repente dejé de escucharla y mis oídos fueron atrapados por la melodía que sonaba desde la radio conectada a los altavoces... era como si me la cantaran a mí... Esa canción se convirtió en mi canción durante muchos años y aún hoy cuando la escucho dejo de oír todos los demás sonidos hasta que su última nota se apaga. No es la única, hace poco otra canción me ha tocado dentro, y esa suena y suena, todos los días la escucho una y otra vez y en esta ocasión recuerdo que tú fuiste quien conversando me la mencionó, de no haberlo hecho es casi seguro que ni me hubiera molestado en escucharla, porque esa canción no iba conmigo, no es como la otra, tampoco iba conmigo, de toda la canción o precisamente lo que me hizo quedarme absorta escuchándola fueron cuatro palabras que me hicieron sentir como si fuera para mí, directa y exclusivamente para mí a quien hablaban en aquella canción. Las canciones, como los poemas se escuchan y se leen de otra manera cuando alguien nos hizo pedazos el corazón o cuando late de nuevo, todo es más triste o más alegre, según nosotros suframos por amor o nos sintamos henchidos de un amor que sentimos expresar en cada estrofa, que raros somos, nos imaginamos inspiradores o autores de esas letras que otros escribieron y musicaron, nos da hasta una cierta envidia no haber sido nosotros quien sepa expresar de una manera tan explicita y tan aparentemente sencilla lo que sentimos y han sabido utilizar esas palabras y unirlas para decir lo que nos hubiera gustado hacer a nosotros. La música, la poesía, son cosa de los demás, pero como nos gustaría a veces ser poetas o trovadores, como me gustaría que alguien sintiera al leer algo por mi escrito las sensaciones que en mí provocó aquella canción o esta de la que tú me hablaste. ¿Quieres bailar esta canción conmigo?... Acerquémonos, coge mi cintura con tus manos yo rodeo tu cuello con mis brazos, apoyo mi cara en tu hombro, tu cabeza se inclina sobre mi pelo, tus manos me despeinan y empezamos a mover nuestros pies, lentamente muy lentamente, dejamos que la música nos invada y esas palabras hablan por nosotros, levanto mi cabeza, busco tus ojos y mientras me miras, dejamos de mover nuestros pies y son nuestras bocas las que bailan mientras me besas.